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Cerca de diez mil diablos se toman Píllaro en una gran fiesta que es Patrimonio Cultural

Los indígenas se disfrazaban de diablos desde el 1 al 6 de enero

02 ene 2017 / 00:00

Para Carlos Velasco participar en la tradicional “Diablada Pillareña” es sinónimo de orgullo. Es danzante por más de 40 años, desde hace cinco organiza la “partida” en su barrio Guanguibana La Paz, ubicado a diez minutos de Píllaro, provincia de Tungurahua.

Explica que cada partida es un grupo donde pueden sumarse más de mil diablos. Saldrán 13 partidas de los sectores: Tunguipamba, Guanguibana, Guanguibana La Paz, Marcos Espinel, San Vicente, Cochaló, San Andrés, El Rosal, Santa Marianita, La Florida, Rocafuerte, Chacata El Carmen y Robalino Pamba.

La fiesta de la diablada es considerada Patrimonio Cultural Intangible del Ecuador. Diana Mesías, coordinadora de la Unidad de Cultura Municipal, mencionó que hay dos posibles orígenes de esta fiesta; uno de ellos es que los indígenas se disfrazaban de diablos el 1 de enero para protestar contra los abusos de los españoles y que tuvo un momento crítico en 1898; y el otro es que los padres se disfrazaban para alejar a los pretendientes de sus hijas.

Los preparativos se los hace con meses de antelación, en noviembre se definen los permisos y los grupos que saldrán. Patricio Sarabia, alcalde de Píllaro, informó que este año se prevé más orden e incluso por primera ocasión cada partida tiene su plan de contingencia y para participar sacaron los permisos que da el Municipio y Cuerpo de Bomberos.

Yenny Ruiz pertenece a la partida Tunguipamba El Rosal, dice que disfrazarse de diablos es como parte de la tradición de los pillareños.

Muchos no miden en el costo del disfraz. Solo una careta puede costar entre 100 dólares hasta 3 mil dólares. Los ensayos los realizaron durante la noche, después de la faena diaria de trabajo. “No podemos decir con exactitud el número que participan en cada partida porque la gente se suma. Van con las bandas de pueblo o se disfrazan y se suman a la fiesta. Nosotros celebramos el inicio del año, mas no la despedida y lo hacemos invocando al diablo”, expresa entre risas la danzante. (F)

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