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Cinco niños amputados deja el uso de pirotecnia

El Roberto Gilbert registró este año 4 casos de pérdidas de dedos por manipular camaretas. En 2016 fueron tres casos.

10 ene 2017 / 00:00

El más reciente caso que ingresó a la unidad de quemados del hospital de niños Roberto Gilbert se registró el 6 de enero. Ese es además el caso del infante de menos edad, una nena de dos meses de nacida a la que le cayó restos de una camareta que explotó cerca de ella mientras era sujetada por su tía cuando observaban la quema de monigotes ese Día de Reyes.

Su rostro lastimado es solo una de las consecuencias de la explosión que recibió. También está en riesgo su audición, ya que la mujer que la cargaba ese día aún presenta algo de sordera en su oído derecho, explica la jefa de la unidad de quemados de esa casa de salud, Ana Soria Tipse.

“Imagínese si para un adulto es molesto para una bebé más. Su piel es más delicada y solo se expresan con el llanto”, dice la médica, que está a cargo de al menos 46 personas que conforman el grupo que atiende en la Unidad de Quemados.

Pero ese no es el único caso ni el más grave. Los más graves, indica la doctora, son los casos en los que los menores pierden sus dedos. La clínica ha recibido este año cinco pacientes con la pérdida de sus falanges (huesos de los dedos), cuatro de estos por la manipulación de camaretas, dice el récord médico. En el 2016 la casa de salud registró tres casos de ese tipo.

Estos menores además de haber sido intervenidos con cirugía deben recibir un tratamiento integral que incluye la reconstrucción a nivel físico, además del apoyo psicológico. “Porque vienen los sentimientos de culpa tanto del niño que manipuló los explosivos, como de los padres o familiares que les ofrecieron”, dice Soria.

A ellos, advierte la pediatra, hay que darles todo un tratamiento para reincorporarlos a sus actividades cotidianas, ya que usualmente los casos se dan en niños con edades que fluctúan entre 8 y 13 años.

En lo que va del año (solo enero) la casa de salud ha atendido 12 pacientes con quemaduras por fuegos artificiales, de los cuales seis han tenido que ser hospitalizados, mientras que en todo el año 2016 el nosocomio atendió a 21 pacientes, 14 hospitalizados y 7 ambulatorios. KSG

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