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La exportación acorralada en los Monomercados

El mango, la teca y la merluza son algunos de los productos que tienen una alta dependencia de un solo país. Un eventual problema los dejaría fuera de juego

19 feb 2017 / 00:02

Dice el refrán que una mesa es más sólida cuando esta se sostiene sobre cuatro patas. Pero este precepto no siempre es una regla en comercio exterior. Varios sectores productivos, como el mango, la merluza o la teca, han demostrado cómo son capaces de llegar tan lejos a nivel internacional, pero bajo una alta dependencia de determinados mercados. De tal forma que, si estos les dejaran de comprar, dejarían de existir de un plumazo.

Esa es hoy la sentencia de la que quieren huir sectores como el merlucero, que este año arrancó con 34 de sus 41 embarcaciones paralizadas, luego de que Venezuela y Rusia dejaran de adquirir el 70 % de su producción. Algo similar están viviendo los productores de teca, que en estos últimos 7 meses suman pérdidas por más de $ 8 millones, después de que empezaran a tener problemas para vender el 98 % de su producción a India, país que impuso nuevas reglas fitosanitarias al producto.

En el caso de la merluza, las bajas capturas que Ecuador registró en el 2015, a raíz del calentamiento de las aguas provocado por el Fenómeno de El Niño, obligaron a Rusia buscar nuevos proveedores en Canadá y Argentina para suplir la escasez del pescado ecuatoriano. Ahora que el sector ha vuelto a su capacidad de pescar hasta 1.200 toneladas semanales, los exportadores se cruzan de brazos. Miguel Goncalvez, presidente de la Asociación de Barcos Merluceros del país, reconoce que la falta de mercados ha sido el costo que ha tenido que pagar esta flota que tiene 3 años de reinaugurada y que no ha podido entrar de forma decidida a otros nichos comerciales con un producto que no es de consumo masivo.

Normalmente, explican los expertos, cuando un sector logra hallar un buen comprador internacional, que pide altos volúmenes de producto y paga a tiempo, tiene el riesgo de quedarse en la llamada ‘zona de confort’. “Y entrar y quedarse en esa zona es un error”, dice Juan Francisco Ballén, asesor comercial de Corpei, quien habla de la importancia de garantizar y rentabilizar un negocio diversificando los destinos.

Las cifras oficiales no muestran cuántos tipos de productos ecuatorianos tendrían una alta dependencia de mercados, pero lo natural es que esto prime dentro del abanico de la oferta no tradicional. Algunos de esos productos con una amplia trayectoria de exportación como el mango.

Actualmente, el 90 % de la fruta se exporta a EE. UU. Fue la cercanía geográfica y las preferencias de ingreso, explica Sergio Cedeño, presidente de fundación Mango, lo que llevó a este sector a convertirse en un gran proveedor de la fruta en este mercado. No obstante, esta es una situación que el sector busca cambiar. Saben que un eventual problema con este país, los dejaría fuera de juego. Cedeño se niega a imaginar qué pasaría si el 31 de diciembre de este año, Estados Unidos decide eliminar el Sistema General de Preferencias (SGP), que permite al mango ingresar con un cero arancel. “Se nos acaba el negocio. Eso sería terrible. Por eso creemos que las autoridades deberían buscar un acuerdo de largo plazo”, dice.

Pero mientras eso sucede, ellos actúan. La meta para este 2017, explica, es bajar en un 10 % esa dependencia que existe con el país norteamericano, apostando por China (donde recién se ingresó el año pasado) y otros países de Europa. Por ello, el sector arrancó este 2017 participando en Fruit Logística, la principal feria de frutas frescas que se celebra cada año en Berlín. ¿El fin? Conseguir contratos fijos en países como Francia, España, Alemania, Inglaterra y Holanda. Diversificar, no solo les permitirá garantizar la estabilidad del negocio, sino dejar de saturar un solo mercado y con ello evitar que el precio de la fruta baje. Este año, el valor de la caja perdió un 20 %.

Los expertos coinciden en creer que Europa es una buena oportunidad para fortalecer esta diversificación y dar mayor cabida a nuevos productos de exportación, entre ellos los no tradicionales que el año pasado, según el Banco Central, llegaron a facturar $ 4.881 millones y a tener una participación del 43 % dentro de los productos de exportación no petrolera. Menos que el 51,7 %, del 2013.

El acuerdo comercial multipartes, en vigencia con la Unión Europea, ofrece ventajas. “En el caso de la merluza no tendríamos aranceles que pagar, tampoco la imposición de cupos que sí tienen otros países”, explica Ballén.

El asesor de Corpei habla también de cómo se debe aprovechar la demanda de productos que en los últimos años ha venido creciendo en ese mercado. “Entre el 2013 y 2015, nuestros envíos de mango a Europa caen, pero la demanda de esos países suben. Europa pasó de comprar 362 millones de kilos de esta fruta a adquirir 522 millones. En este intento de diversificación, dice, se debe estar atento a lo que sucede en determinados mercados y saber aprovecharlos.

EE. UU. absorbe el 22,7 % de la oferta

El 70 % de las exportaciones no petroleras tuvieron el año pasado 10 principales destinos. En ese grupo, Estados Unidos sigue liderando como el mayor comprador al demandar el 22,78 % de la oferta; en la lista le siguió Vietnam (9,84 %), Colombia (7,09 %) y Rusia (6,78 %).

Diario EXPRESO solicitó una entrevista al Instituto de Promoción de Exportaciones e Inversiones (Proecuador) para hablar sobre la problemática que encierran los monomercados y la afectación de estos sobre la oferta exportable. No obstante, en sus respuestas vía correo electrónico se limitó a informar en cómo la entidad ha venido trabajando constantemente en la diversificación de estos mercados.

La estrategia, dijo, ha sido enfocar sus actividades en la participación institucional y de empresas en las diferentes ferias internacionales, “las mismas que contribuyen al desarrollo de contactos de negocios fundamentales para la diversificación de esos destinos”. Adicional a ello, recuerda, se ha apostado por las misiones comerciales.

El foco ha sido buscar nuevos destinos para productos tradicionales como el banano, el camarón, atún y rosas, pero también trabajar en una mayor introducción de productos no tradicionales.

Actualmente se intenta que uvillas y tomates de árbol, por ejemplo, ingresen a EE. UU.; que el mango logre entrar a Japón y Corea; la pitahaya a China; el café soluble a Bolivia o que el camarón vaya a Brasil y México.

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