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La sombra de la eutanasia

El testamento vital es la decisión sobre el cuerpo. La norma es parte del Código de la Salud

17 mar 2017 / 00:02

La muerte digna. Es un tema complejo y polémico que se abre al debate en la Asamblea Nacional.

La ‘planificación anticipada’ del fin de la vida está contemplada en dos artículos del proyecto del Código de Salud, que se prevé irá la próxima semana en el hemiciclo legislativo.

En el debate hay un elemento de inicio: en Ecuador está prohibida la práctica de la eutanasia, dicen los legisladores de la mesa de Salud.

Sin embargo, el texto también contempla la posibilidad de que las personas con una enfermedad terminal tengan el derecho a la planificación de decisiones anticipadas para el final de la vida. Incluyendo la decisión de ser o no reanimado, o la de rechazar acciones que le alarguen la vida.

Esto también se conoce como ‘eutanasia pasiva’.

Aunque hay una salvedad: esas disposiciones serán consideradas solo si el paciente no ha perdido su capacidad de discernir y está en completo uso de sus facultades mentales.

La otra norma es el “testamento vital”. Toda persona, dice el proyecto, tendrá derecho a expresar libre y anticipadamente sus decisiones respecto a los cuidados y tratamientos que desea o no recibir. Podrá, además, resolver sobre el destino de su cuerpo y de sus órganos.

Para ello, tendrá que indicar su voluntad por escrito y ante un notario. Pero, si se arrepiente, podrá revocar esas resoluciones en cualquier momento, señala la iniciativa preparada por la Comisión de la Salud.

En el movimiento PAIS dicen que se introdujeron esos dos artículos en el Código porque la ley debe adecuarse a los tiempos y establecer reglas para defender los derechos de las personas en esas condiciones.

Para la coordinadora de la bancada oficialista e integrante de la Comisión de la Salud, Blanca Argüello, una persona debe decidir, en caso de un accidente fatal o estado vegetativo, si su vida tiene o no sentido. “Es un tema de debate muy profundo y polémico como todo lo que tiene que ver con la vida y la muerte”, dijo a EXPRESO.

En la oposición, que anuncia pelea en el pleno por este tema, cree que un país católico como Ecuador no consentirá una especie de “eutanasia pasiva disfrazada de testamento vital”, según Bayron Pacheco, legislador de Avanza.

“El testamento vital no es otra cosa que una eutanasia pasiva. Esto está prohibido en la Constitución y no podemos violar la norma”, sentenció.

Otro frente de oposición que se abrirá el bloque legislativo verde flex es el de la Iglesia católica. Para ella, nadie puede quitarse la vida ni pedir que le dejen morir porque eso es un pecado. Esta institución tiene un trabajo de acompañamiento espiritual para estos casos, con grupos de voluntarios laicos y religiosos. Monseñor Fausto Trávez, presidente de la Conferencia Episcopal, señaló a este Diario su opinión personal: “Solo Dios puede quitar la vida. Nosotros tenemos que luchar por mantenerla”, dijo.

Según él, la Iglesia prohíbe inyectar, desconectar a una persona de una máquina o darle una pastilla para dejarla morir.

Ni siquiera la comunidad científica está segura de que el testamento vital y el cuidado en una enfermedad terminal pueda convertirse en realidad. “Ecuador no tiene personal capacitado ni tecnología ni protocolos para esto. Hay muchos problemas con el dolor de los pacientes terminales”, dijo la doctora Verónica Pauker, experta en cuidados intensivos.

A LA CARTA