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Barcelona, un equipo poco solidario

El planteamiento que utiliza el técnico Almada en la altura no tiene intérpretes que ayuden a dosificar la energía en los 90 minutos

01 mar 2016 / 00:36

La altura dejó de ser un obstáculo insalvable para los equipos guayaquileños, que en los últimos años han protagonizado memorables jornadas (incluso alcanzando títulos) basados en una buena preparación física y un trabajo solidario. La ausencia de este último factor es, a criterio de dos entrenadores consultados por Diario EXPRESO, el principal motivo de la derrota que Barcelona sufrió en su visita a Universidad Católica.

El uruguayo Juan Ramón Silva y el ecuatoriano José María Andrade coinciden en que los amarillos no administran bien la energía cuando juegan en ciudades de la Sierra y eso termina pasándoles factura en el segundo tiempo, lo que es aprovechado por los locales para imponerse.

“Barcelona comienza presionando los primeros minutos y está bien, pero cuando desactiva el sistema y se queda en la nada siente el peso del rival. Cuando usted juega con (centrocampistas) extremos que no son dados al sacrificio, es mejor ubicar a tres volantes lineales que trabajen delante de la zona defensiva. Ese (sistema) 4-2-3-1 le puede servir en Guayaquil, pero allá arriba (en la Sierra) las exigencias son diferentes”, afirma Andrade.

Las palabras del entrenador y comentarista tienen un sustento científico. La capacidad física de las personas se ve disminuida en ciudades de la serranía, porque mientras más altas se encuentran, menor es la cantidad de oxígeno disponible. Quienes desarrollan su vida en este medio tienen mayor cantidad de glóbulos rojos y por ende su capacidad de oxigenación es superior.

“La altura no es un mito, aunque con una buena planificación es posible reducir los efectos que provoca en el organismo. Católica ataca mucho por los costados. Los laterales de Barcelona tuvieron dificultades, porque no contaron con el respaldo necesario. (Oswaldo) Minda hizo un trabajo muy sacrificado, pero a veces corrió sin medir su esfuerzo, haciendo un desgaste innecesario”, añadió Silva.

Los dos consultados también criticaron lo poco productivo que resultó el argentino Damián Díaz, quien no pudo controlar las revoluciones de su equipo ni le dio “el respiro que necesitaba”.

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