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El FMI fija su mira en el nivel de morosidad

El sistema financiero privado se somete a pruebas de estrés. Hay bancos con altas tasas

09 ene 2017 / 00:02

La lupa de los organismos multilaterales tiene alta graduación y no se queda solo en las cifras macroeconómicas de crecimiento. El FMI despidió el 2016 revisando el sistema financiero bancario y, ante un supuesto de pruebas de estrés, concluyó que la morosidad en los bancos ecuatorianos se ha deteriorado.

Si bien la banca privada mantiene unos indicadores generales racionales (4,34 %), el FMI da un paso más y se adentra en el desempeño entidad por entidad. Ahí es donde encuentra, como también recoge la Superintendencia de Bancos, que hay entidades con unas tasas demasiado altas de cartera improductiva (la que entra en mora porque el cliente no paga).

La situación más compleja se da en los bancos pequeños. Ahí el promedio sube al 10,28 %, cuando lo saludable es no pasar de cinco. En ese grupo, hay cifras que llegan al 14 % (D-Miro), al 16,50 % (Banco del Litoral) y al 21,94 % (Banco Capital).

Pero no hay que alarmarse tan rápido. Estos altos índices, que hablan de muchos clientes que no cumplen sus obligaciones crediticias dejando un hueco en los balances de los bancos, tienen un doble respaldo. Aparte de una explicación.

La razón en el caso del Banco Capital es que el tipo de préstamos de su negocio tiene plazos muy cortos de pago, de 48 a 60 meses y, en esos casos, la ley dispone que, con 15 días de retraso, ya se debe de considerar como cartera vencida la cuota sin pagar y las siguientes. Pero, según la entidad, en realidad eso no llega a ser cartera improductiva sino demoras temporales que, sin contar las cuotas por vencer, sumarían solo un 2,27 % de la cartera total.

El Banco D-Miro, en cambio, no respondió a la consulta de EXPRESO, como tampoco lo hizo el presidente de la Asociación de Bancos Privados, Julio José Prado.

Este panorama de deudas es previsible en una coyuntura de caída de ingresos y aumento de despidos, donde los ciudadanos priorizan sus gastos hacia necesidades básicas y dejan de pagar sus cuotas. Por eso, la banca privada debe mantener un doble respaldo. El de cobertura que equivale a un nivel de reservas suficiente que cubra esos agujeros. Y el de solvencia, un colchón de patrimonio por si faltan reservas.

En cuanto a provisiones, el sistema bancario tiene un 157,7 % de reservas frente a la cartera improductiva. Ahora bien, “los bancos pequeños necesitan tener más”, reflexiona el expresidente de la Asociación de Bancos, César Robalino. “Pero esto sería a costa de reducir utilidades y eso significaría más pérdidas”, añade.

Porque cuando la cobertura no es suficiente, lo que se castiga es el patrimonio. Un banco es solvente si tiene suficiente capital y beneficios para estas coyunturas. Según el exministro de Finanzas, Jorge Gallardo, no se puede mirar de forma aislada el índice de morosidad y, considerando los niveles de cobertura y de solvencia actuales, “la cartera vencida está más que cubierta”.

El requerimiento legal es que la solvencia sea de un 9 % mínimo, pero la banca lo mantiene por encima (un 14,2 %) y los tres bancos con mayor morosidad mencionados tienen incluso más margen: D-Miro (24,9 %), Banco del Litoral (29,4 %) y Banco Capital (55,6 %).

A LA CARTA