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El vino local seduce los paladares ecuatorianos

El mercado nacional crece un 50 %. Las empresas apuestan por seguir expandiéndose. Ahora, el siguiente paso es exportar

09 ene 2017 / 00:02

Cosechar uvas para la producción y expendio de vino en el país hace doce años era toda una “locura”. No obstante, la perseverancia nacional por incursionar en este tipo de producción logró resultados inesperados y exitosos. Hasta el punto de que ya hay, al menos, dos empresas que han colocado sus botellas en las perchas nacionales e incluso han cosechado premios internacionales.

Hace más de una década, en un intento arriesgado, la marca Dos Hemisferios experimentó con una variedad de estacas de cepas traídas de Brasil, Argentina, Francia e Italia. Se plantaron en San Miguel del Morro, cerca de Playas. La cosecha de uvas merlot, cabernet sauvignon, malbec y otras, en un espacio de 40 hectáreas se transformaron en vinos que podían pelear el espacio de los que llegan de fuera. El clima seco de la costa influyó en el crecimiento rápido de la planta produciendo una “buena cosecha” dos veces al año: julio y diciembre.

Así lo cuenta Abel Furlan, enólogo (experto en vinos) de la compañía. “Son varios años de experimentar hasta lograr un vino de altísima calidad. Los libros implícitamente decían que no era posible hacerlo en Ecuador. Sin embargo, el resultado fue un vino de una calidad muy alta y que ya es reconocido internacionalmente con premios por su sabor, aroma y textura. Este año el Enigma 2014 ganó la medalla de oro en el certamen China Wine & Spirits Awards, un premio selectivo para los mejores vinos del mundo y en el que competimos con países expertos”.

Carla Artiñano, directora comercial de la empresa asegura que el negocio vinícola ecuatoriano está en crecimiento, a pesar de que en el mercado existe un 90 % de vinos importados de Argentina y Chile.

“Poco a poco hemos logrado abrirnos un espacio para el comercio. El cliente local prueba y disfruta del sabor de un vino 100 % ecuatoriano y, le gusta tanto que se vuelve un consumidor frecuente. En el 2014 la demanda fue muy grande hasta que comenzó a escasear el producto. Eso nos obligó a crecer. Nuestra meta ahora es aumentar la producción de 300.000 botellas anuales a 600.000 en el 2020”, relata.

Para ello, este año abrirán la nueva planta de producción en San Miguel del Morro, donde desarrollarán la reserva de los cinco vinos que posee su colección. El proyecto tiene una inversión de $ 10 millones.

Pero no son los únicos. Sandra Tasiguano, vocera de la empresa Chaupi Estancia Winery, ubicado en el valle Yaruquí, al nororiente de Quito, también defiende que el vino nacional gana adeptos y promete un crecimiento continuo.

“A partir del año 2013 se ha notado un crecimiento del 50 % en la producción y ventas a nuestros consumidores. Eso a pesar de que hemos sentido la recesión económica por los altos impuestos a los consumos especiales”, manifiesta.

La exportación y mayor crecimiento en ventas locales son las metas que desean cumplir, en este 2017, las empresas vinícolas.

A LA CARTA