Editorial
¡Sonríe Ecuador!
Con espíritu positivo algo candoroso, el señor Vicepresidente de la República auspicia una campaña publicitaria en que demanda un mejor trato en las relaciones de los ciudadanos y que el país sonría. Plausible la intención del funcionario, pero inoportuna y absurda en las actuales circunstancias, en que ningún ciudadano tiene motivos para sentir alegrías o pequeñas satisfacciones que generen una sonrisa. El ser humano no sonríe en la oscuridad. Tiene temor, como lo tiene la colectividad que, a más de verse afectada en su actividad diaria, teme también por su integridad y vida.