Los técnicos que hacen “mediciones” hasta de los estados de ánimo de las gentes, acaban de comprobar lo que los medios de comunicación y los periodistas habían venido diciendo desde hace largo rato: el abuso de la publicidad política oficial, especialmente de los espacios que los noticiarios de televisión mantienen para informar al público, de los “mensajes” con que atosigan al televidente, al lector o al radioyente, son tan insistentes que han dejado de tener el efecto previsto porque los destinatarios de la promoción, se han hastiado de mensajes que pintan una realidad inexistente.
Pero al mismo tiempo hay una avalancha de denuncias de corrupción del sector público que, partiendo de los mandos medios, ha llegado a la cúpula. Presentan pruebas agobiantes que nadie puede negar, ante las cuales, las autoridades respectivas, policiales y judiciales, guardan silencio y con ello agravan la situación.
El caso del ex Secretario de la Comisión de Transparencia, fue lo más patético: convocó a una rueda de prensa para denunciar incorrecciones e inmoralidades cometidas en Petroindustrial, pero una o dos horas antes de que se realice el acto, el funcionario fue cancelado y sustituido. Así se frustró la denuncia, pero dejó un interrogante doloroso en la conciencia nacional. Las denuncias, comprobadas luego con abundantes testimonios, de los malos manejos hechos con los préstamos a los pequeños agricultores, demostró que funciona todavía el mecanismo de manipulación de ciertos “dirigentes campesinos” que, aduciendo que manejan a miles de compatriotas del campo, se ofrecen a los candidatos en tiempo de elecciones y a los gobiernos de turno. En un caso, con la complicidad de funcionarios de la Comisión Nacional de Valores, CNV, hicieron maravillas con los préstamos a los pequeños agricultores. Primero se negó que esto haya sucedido, luego se comprobó, pero de todas maneras se tendió una capa de silencio. Las denuncias de procedimientos irregulares y sospechosos en la Comisión de Tránsito del Guayas, dictando previamente la emergencia, fue más que elocuente. Y lo denunciado últimamente por el hermano mayor del Presidente de la República, Invermun incluido, no tiene precedentes, involucra a tal cantidad de personas, que agobia al ciudadano común; y como respuesta se obtienen solo refutaciones ofensivas contra el denunciante.
Las investigaciones policiales sobre el horrible asesinato de las damas Poppe -madre e hija- parecen estancadas. Esta es la situación.