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Donan su casa para destinarla a los niños

Una pareja cede su legado a la Sociedad Protectora de la Infancia Una publicación de EXPRESO inspiró la decisión

26 feb 2016 / 23:59

A pocos días de terminar febrero, el mes del amor y la amistad, la pareja formada por Pola Gavilánez y René Salazar se convirtió en un ejemplo de solidaridad y desprendimiento poco común en estos tiempos.

Ellos decidieron donar su casa, una vivienda que empezaron a construir hace 50 años en lo que eran los límites de Guayaquil y que hoy es el popular Barrio Garay, a la Benemérita Sociedad Protectora de la Infancia (BSPI). Su resolución no fue tomada a la ligera, la venían alimentando desde hace tres años; pero no definían al beneficiario.

Este apareció el año pasado en una de las páginas de este Diario. El abogado Salazar es suscriptor de EXPRESO y por una de sus publicaciones conoció a la BSPI y su labor en beneficio de la niñez ecuatoriana.

“Teníamos en mente otras instituciones, pero consideramos que la Sociedad Protectora reunía lo que estábamos buscando y decidimos dejar nuestro granito de arena para la protección de la infancia”, comentó Salazar, un abogado de 84 años, quien dijo que la decisión la tomó, conscientemente, junto a su esposa.

Esta pareja formada por un tungurahuense y una manaba no tiene hijos en común, por ello después de 48 años de vida en pareja decidieron donar su patrimonio, que es producto de años de trabajo y sacrificio, y de la ayuda del Creador.

Doña Pola Gavilánez, también de 84 años, recuerda que cuando llegaron a este sector, “aquí solo había fango”; pero hoy es uno de los barrios tradicionales de Guayaquil y el único que no se inunda en la ciudad, comentó la pareja.

La vivienda está ubicada en las calles 13 y Capitán Nájera y desde ayer le pertenece, excepto el primer piso donde vivirá la pareja, a la Sociedad Protectora de la Infancia, entidad con más de 100 años de servicio a la niñez ecuatoriana, a través del hospital León Becerra, el hogar Inés Chambers Vivero y la escuela San José del Buen Pastor.

Una vez que los donantes fallezcan toda la casa será de propiedad de la BSPI, mientras tanto será usada como bodegas del hospital, a fin de evacuar las actuales y destinarlas a la atención de la comunidad, indicó su presidente Ricardo Koening, quien se mostró halagado de que alguien motivado por el trabajo de una instrucción ceda su propiedad para beneficio de la niñez. “Es la solidaridad que sigue viva en los ecuatorianos”.

A LA CARTA