sábado, 10 diciembre 2016
00:06
h. Última Actualización

Juncker: Europa no ha hecho suficiente contra el terrorismo

Fueron identificados tres atacantes, dos de ellos eran hermanos El presidente de la Comisión Europea critica la pasividad Polonia anuncia cierre de fronteras

24 mar 2016 / 00:53

Día de luto, de declaraciones altisonantes, de grandes gestos y promesas en Bruselas. E incluso de mayúsculos e inesperados reproches: el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, cargó contra los Veintiocho por su pasividad en relación con la amenaza terrorista. “El problema está ahí desde hace años. Si los Estados miembros hubieran aplicado los planes que aprobamos (tras el atentado de París, en noviembre) no estaríamos como estamos a día de hoy”, y quizá “no estaríamos ante acontecimientos tan trágicos”, manifestó.

Tres de los cuatro causantes de los atentados en Bruselas fueron identificados ayer, todos vinculados a las agresiones de París, al día siguiente de los peores ataques en Bélgica, que rindió homenaje a las víctimas en medio del estupor de la masacre que paralizó al mundo.

Las autoridades identificaron primero a dos hermanos, Khalid e Ibrahim El Bakraoui, como dos de los atacantes suicidas. Luego una fuente policial indicó que el tercer terrorista era Najim Laachraoui, de quien se cree era el artificiero del grupo. Las tres personas identificadas están vinculadas a los atentados de París del 13 de noviembre, reivindicados, como los de Bruselas, por el grupo yihadista Estado Islámico.

Europa conmocionada se reunió ayer por los hechos y Juncker afeó la jugada a los Estados miembros, a los lobbies e incluso al Parlamento Europeo, en un discurso ante la prensa tan escueto como cargado de pólvora.

Acompañado por el primer ministro francés, Manuel Valls, reconvino a los Veintiocho y al Consejo Europeo: “Si todos los gobiernos hubieran aplicado las propuestas de la Comisión Europea, la situación no sería la de hoy”.

El jefe del brazo Ejecutivo de la Unión Europea (UE) apuntó que Bruselas hizo una propuesta “ambiciosa” en diciembre, en relación al refuerzo de las fronteras exteriores de Europa, que se ha quedado medio varada en el Consejo, por la renuencia de los gobiernos. Su equipo precisó que hay planes paralizados en otras áreas relacionadas con la seguridad y la lucha antiterrorista, aunque admitió que hay ciertos progresos.

Juncker criticó también al Parlamento por no terminar de aprobar el registro de pasajeros aéreos en la UE, que se aceleró después de París pero aún no tiene luz verde definitiva. Y censuró a los lobbies por poner obstáculos a la Directiva sobre control de armas.

Valls lanzó también alguna que otra saeta: “Estamos en guerra”, repitió en dos ocasiones, “y en los próximos años los socios de la UE tenemos que invertir masivamente en sistemas de seguridad adecuados ante la amenaza a la que nos enfrentamos”. Los Veintiocho invierten por debajo de EE. UU. en sus sistemas de defensa y seguridad, como ha denunciado en varias ocasiones la OTAN.

Más allá del mensaje político a los Estados, la Comisión se esforzó en dar un mensaje de normalidad: ha reforzado las medidas de seguridad, “pero el trabajo continúa; la vida sigue”, declaró la vicepresidenta Kristalina Georgieva.

Tras las muestras de luto y solidaridad relacionadas con los atentados terroristas, resurge siempre la gran cuestión: el equilibrio entre libertad y seguridad. Tanto Bruselas como París ponen ahora el énfasis en la seguridad. Juncker reclamó “un aumento de la colaboración entre los servicios secretos europeos”, y lamentó que esa sea una petición típica del día después de un atentado.

A LA CARTA