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Asco y terror

17 feb 2017 / 00:02

    “Es muy difícil hacer compatibles la política y la moral”, así decía el británico sir Francis Bacon por el año 1600, y también se dice que todos tenemos una escala de lo despreciable, que va desde lo que nos molesta un poco hasta lo que nos parece claramente repugnante, difícilmente soportable y nos produce asco.

    Este final de campaña es realmente asqueroso. Parecería que padecemos del síndrome de Estocolmo, el cual dice que mientras más tiempo pasamos secuestrados, más tenemos la posibilidad de desarrollar sentimientos de tolerancia y de benevolencia hacia los secuestradores, y que pasamos a identificarnos progresivamente con sus ideas, ya sea durante el secuestro o tras ser liberados.

    Pues en esta campaña política es evidente que hemos sido secuestrados por la indecencia y la inmundicia, y parece que estamos con el síndrome de Estocolmo al mostrar tolerancia y hasta benevolencia ante este atroz final.

    La insolencia, la violencia, la mentira, el insulto soez, el chisme, la corrupción, la mediocridad, han violentado nuestra pacífica forma de ser, que históricamente ha sido nuestra marca país. Fotos, videos, cartas, “mails”, rumores que ofenden a varios actores políticos, se han paseado por nuestras redes sociales y medios de comunicación, violentando su vida privada.

    Parecería que existiera un plan oculto para que nuestra mente no esté enfocada en a quién le entregaremos el solucionar los temas de verdad importantes. ¿Quién podrá manejar esta honda crisis económica? ¿Quién puede generar bienestar, sobre todo a los más pobres? ¿Quién puede transformar el agro? ¿Quién puede devolvernos la libertad para elegir el modelo de educación que requieren nuestros hijos y nietos? ¿Quién puede tomar decisiones que nos encaminen hacia el bien común? ¿Quién nos devolverá la libertad de prensa? ¿Quién nos devolverá la ética en el manejo de los dineros públicos? ¿Quién nos alejará del enfrentamiento permanente?... Entre otros temas vitales.

    Gracias a Dios termina pasado mañana esta nefasta etapa, que ha sabido desnudar lo más infame de la morbosidad nacional. Da terror pensar que este patrón de comportamiento permanezca... ¡No somos así la mayoría de los ecuatorianos!

    colaboradores@granasa.com.ec

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