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Femicidio político

19 oct 2016 / 00:02

    Los gardelianos de la vieja guardia recordamos aquel tango del ‘Morocho del Abasto’, titulado Tomo y obligo, que concluye con un verso que dice: “De las mujeres mejor no hay que hablar”. Y no se trata precisamente de la postura de cualquier ‘gay’ (“del otro equipo”, que también llaman) no muy complaciente con el género opuesto, sino de algún macho de pelo en pecho que sufre las consecuencias de resultar víctima del amargo desamor luego de un largo idilio.

    Pero, al parecer, no solo en el amor ocurre esta suerte de resentimiento con las hijas de Eva, que ya desde el Paraíso, según los chismes de la Biblia, nos obligaron a pecar. También ocurre en la mismísima política, como lo está demostrando ahora el candidato republicano, Donald Trump, que se ha destacado, sobre todo, por enemistarse con tirios y troyanos como paradójica forma de ganarse el fervor popular entre los gringos propiamente dichos y los migrantes que ya se nacionalizaron y como tales tiene derecho al voto. Así como en una de sus intervenciones iniciales, cuando trataba de ganarse la postulación republicana en las primarias del partido al cual también se pertenecieron Abraham Lincoln y Bush (¡vaya contraste!), el magnate norteamericano atacó a los mexicanos y hasta propuso construir un muro, como el de Berlín, para impedirles el acceso al “sueño americano”, ahora las emprende contra esos seres que son madres, mujeres, hijas o comadres. Eso a pesar de que se trata de un hombre casado más de una vez, que tiene descendencia femenina y debe recordar los arrullos que en su infancia le hizo tiernamente la autora de sus días.

    Es decir que se trataría, en este caso, de una suerte de femicidio político que, ante el reclamo generalizado no solo de ellas sino que también de ellos, ha dicho que se trató solo de una broma, de mal gusto por supuesto. Pero esa broma debe ser producto de algún mecanismo subconsciente, como lo afirmaría el creador del Psicoanálisis, don Sigmund Freud.

    Y bueno, felizmente doña Hillary Clinton parece que va ganando puntos en los debates que se han llevado a cabo. Y ella, como mujer, sabrá vengar a las damas de la desacertada frase de su rival, venciéndolo en los próximos comicios.

    cazonf@granasa.com.ec

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