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Reformas de Gluck

19 oct 2016 / 00:02

    Gluck parecía haber sido elegido por el destino para crear una nueva clase de ópera que reflejara los cambios que se estaban produciendo en el mundo. Poseía un don especial para la creación de atmósferas intensas, valiéndose de medios sencillos. Su primera ópera de “reforma” fue Orfeo y Eurídice, de 1762, un nuevo tratamiento de la historia de Orfeo y Eurídice. En esta versión, ella es rescatada una segunda vez; en el siglo XVIII creían que la virtud debía ser recompensada y no gustaban de los finales tristes.

    Orfeo se diferencia de las óperas de su tiempo en varios e importantes aspectos:

    • Evita lo que era el tipo de argumento común en favor de una sencilla y familiar historia de amor. Gluck revaloriza la importancia del texto y defiende ponerlo al mismo nivel que la música

    • No contenía arias da capo de compleja escritura; había arias de longitudes variadas, cuya escala y diseño venían dictados exclusivamente por las necesidades de la situación. Los “adornos” vocales se usan solo cuando son necesarios para expresar sentimientos extremos

    • El viejo modelo del aria y el recitativo alternándose mutuamente y con marcadas fronteras entre ellos quedó descartado en favor de una secuencia continua de números enlazados, siempre con apoyo orquestal. Se reduce totalmente el “recitativo secco”.

    • Se asignaba al coro un papel importante -de plañideras, de espíritus bienaventurados-, resaltando la naturaleza colectiva de la emoción humana. Es el concepto clásico del papel del coro.

    • Los personajes se adecuan a la edad y tipo humano que representan. El joven es un tenor y la joven una soprano. Los de mayor edad son barítonos, bajos o mezzosopranos

    Gluck dijo en 1776 en el prólogo de Alceste: “Mi intención fue purificar la música de todos los abusos que se habían introducido en la ópera italiana debido a la vanidad de los cantantes y a la excesiva permisividad de los compositores y que había convertido a la más bella y espléndida de todas las artes en la más ridícula y aburrida”.

    colaboradores@granasa.com.ec

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