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Reactivar a Guayaquil y su región

08 ene 2017 / 00:02

    En casi todos los países del orbe sus ciudades capitales mantienen una dinámica que en múltiples casos es ajena a la de otros polos de desarrollo que sostienen la economía nacional.

    Un caso emblemático es el de los Estados Unidos de América, donde Washington no es ni remotamente comparable en su potencia como centro de negocios con Nueva York, a la que por su importancia en múltiples aspectos se la ha podido llamar capital del mundo y también ciudad global, dada su trascendencia más allá de la vida financiera y comercial.

    En efecto, la Gran Manzana posee un “capital global urbano” que es el más grande de la Unión Americana y el segundo del planeta, después de Tokio pero, es igualmente una urbe de enorme importancia y significación en la vida política, cultural, gastronómica, deportiva, del entretenimiento y un largo etcétera, de nuestra sociedad global.

    Entre nosotros, Guayaquil ostentaba una serie de categorías que le conferían el especial relieve que aún posee en la vida del Ecuador.

    Parte de sus títulos recordaban su condición de primer puerto marítimo y fluvial, también aéreo, capital agrícola y financiera, deportiva y sin duda, centro de innegable impacto en los más trascendentes acontecimientos políticos, históricos y contemporáneos, de gran significado, por tanto, para la proyección internacional de la República.

    Sus habitantes siempre recordaban con orgullo aquello de primer astillero de la Mar del Sur, agitándolo entre sus blasones contemporáneos.

    Ahora, cuando las circunstancias han cambiado y el legítimo avance logrado por otras regiones se los disputa, antes que maldecir o sugerir razones espurias o exagerar otras válidas, bien conviene volver a la raíz que impulsó el progreso de la ciudad huancavilca y su región (entendiendo precisamente que su desarrollo está, desde siempre, ligado al avance de la región que es su zona de influencia): volver a la unidad de sus líderes en sus propósitos de acción.

    Por eso, cuando empieza un nuevo ciclo del calendario es obligatorio insistir en el avance de propuestas vitales para empujar ese deseado desempeño, puesto que no pueden seguir dependiendo de la caprichosa voluntad oficial de hoy o de mañana.

    Así, cabe reclamar por ejemplo, por la puesta en marcha de la Zona de Innovación del Litoral Ecuatoriano planteada por la Espol. Hacerlo es urgente.

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