
El arancel de Donald Trump acentúa su efecto ante la falta de un TLC
La tasa de 10 % será para todos, pero los productos que ya pagaban un gravamen deberán cancelar más
El efecto será para todos, pero el tener que pagar en Estados Unidos un arancel recíproco global por el 10 % significará que ciertos productos ecuatorianos, como las rosas, brócoli, conservas de atún, mango o pitahaya, que ya pagaban aranceles en ese mercado, tengan que pagar mucho más.
Los empresarios del camarón, el banano y el cacao, los productos estrella de la exportación ecuatoriana y que tienen un espacio significativo en el mercado norteamericano, hasta ayer seguían haciendo cuentas para conocer el monto adicional que significará esta medida en sus ventas.
No obstante, son los que mejor parados podrían resultar, pues el haber estado vendiendo bajo el principio comercial de Nación Más Favorecida (NMF) permite que su arancel que hoy es del 0 % suba al 10 %, el mínimo porcentaje que Estados Unidos ha impuesto para Ecuador y otros países de Latinoamérica.
José Antonio Hidalgo, presidente de la Asociación de Exportadores de Banano (AEBE), admite que de alguna forma la tarifa es positiva, porque iguala la oferta nacional a la de sus competidores, como Costa Rica, Guatemala o Colombia.
En el caso del camarón, podría incluso verse cierta ventaja. Con la medida, que entraría en vigencia este sábado, 5 de abril, también pagará el 10 %. No obstante, ese valor está por debajo de lo que pagan sus principales competidores, como Vietnam (46 %), Tailandia (36 ), Indonesia (32%) e India (26 %).
El cacao ecuatoriano, por su parte, iguala su tarifa del 10 %, junto a Rep. Dominicana, Ghana y Perú; pero Costa del Marfil, el mayor exportador del mundo de ese producto, pagará 21 %.
¿Dónde está el real golpe?
La Federación Ecuatoriana de Exportadores (Fedexpor) señala que el real efecto lo sentirán aquellos productos que, al no verse beneficiados por algún tipo de preferencia o acuerdo comercial, ya pagan arancel para ingresar a Estados Unidos. Para ellos, el 10 % es una tarifa adicional.
Las rosas, que hoy tienen un arancel del 6,80 %, ahora pagarán 16,8 %, y eso está por encima del 10 % que empezarán a pagar países que tenían un arancel del 0 % gracias a un acuerdo comercial (TLC), como Colombia. Igual efecto tendrán otros productos como brócoli, conservas de atún sin aceite, pitahaya, elaborados de banano, mango, pitahaya, cables, etc.
Fedexpor sostiene que esta sobretasa podría tener un impacto significativo en las ventas. Ydestaca que esta medida se agrava para ciertos sectores “debido a la errática decisión de no haber suscrito (a tiempo)un acuerdo comercial con Estados Unidos, que le ha concedido a nuestros competidores mejores condiciones de acceso y hoy nos deja en mayor desventaja en esta nueva coyuntura”, sostiene.
Fedexpor, junto a la Cámara de Comercio Ecuatoriano-Americana (AmCham), señaló que han activado “todos los canales diplomáticos y técnicos” para mitigar las consecuencias que traerán a Ecuador los aranceles impuestos por Trump a 180 países.
Urge entrar a negociar
En días anteriores, los dos gremios habían dirigido una carta a la administración de Trump para solicitar que Ecuador sea incluido dentro de la lista de Estados con los que podría negociar un acuerdo comercial, pues estiman que las pérdidas por no contar con un tratado de libre comercio (TLC) ascienden a unos 300 millones de dólares al año.
Para Alejandro Martínez, presidente de la Federación de Exportadores de Flores (Expoflores), esa es la vía esperada, pero mientras eso se da, dice, hay que entrar al “juego de guerra” ya.
Señala que la segunda parte del comunicado de las sobretasas arancelarias anunciadas el pasado miércoles por Trump, abre el camino a empezar una negociación directa de gobierno a gobierno.
Por eso, se muestra positivo por el futuro de las flores, que en un 50 % van al mercado norteamericano. “Yo asumo que esta imposición no es de largo plazo. Estados Unidos no está buscando subir sus costos. Lo que quiere es bajar el costo de los insumos y subir sus exportaciones de interés bajando los aranceles de destino. Esta medida es de alguna forma para forzar y hacer que las economías del mundo actúen”, analiza.
En este contexto, la Oficina del Representante Comercial de los Estados Unidos (USTR) publicó un decálogo de las prácticas comerciales desleales que enfrentan los exportadores estadounidenses, en las cuales se señala a Ecuador en dos: el bajo valor con el que se vende el camarón ecuatoriano, una práctica que estaría afectando a la industria norteamericana. La observación se incluye pese a que en octubre del 2024, el mismo Departamento de Comercio de Estados Unidos desestimó aplicar una sanción al camarón local, tras ratificar que los precios con los que se comercializa son los justos.
Otro punto que se menciona es la supuesta prohibición que Ecuador aplica a la importación de bienes remanufacturados, limitando el acceso a las exportaciones de Estados Unidos. La presidenta de AmCham Guayaquil, Nery Merejildo, señaló que este último señalamiento no debería ser interpretado como un cierre comercial, “sino como una invitación implícita a dialogar con base técnica para ajustar regulaciones y avanzar hacia una relación comercial más moderna y recíproca”.
A través de comunicados, el Gobierno nacional ha intentado dar una dosis de positivismo a esta política, al decir que Ecuador está en el rango más bajo de países con aranceles. Ayer tenía previsto realizar una rueda de prensa, pero el evento fue postergado para hoy.
El banano y el camarón temen por una baja en el consumo norteamericano
José Antonio Camposano, Presidente Ejecutivo de la Cámara Nacional de Acuacultura, dijo que su sector está abierto a dar su acompañamiento al Gobierno de Ecuador para mantener un diálogo al más alto nivel con las autoridades estadounidenses, así como a seguir trabajando de manera coordinada con el sector privado para restituir las condiciones previas a esta medida. “A primera vista, tenemos una posición de ventaja en términos comparativos frente a nuestros competidores, pero ese arancel puede afectar el consumo del camarón en ese mercado”, dijo.
Igual criterio tiene Richard Salazar, presidente de Acorbanec, que dice que el efecto para ellos debe monitorearse también desde la compra. “Falta esperar la implementación real, pero cuando se cobre, obviamente el importador pasará esto al consumidor, y ahí veremos si reducirá su capacidad de compra o la mantiene”.
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