
Elecciones Ecuador 2025: La utopía de los planes de trabajo
Estos documentos son vistos como un requisito para participar en los comicios y no verdaderas hojas de ruta
El plan de trabajo no solo es un requisito que los presidenciales deben presentar al momento de inscribirse, ante el Consejo Nacional Electoral (CNE), para participar en las elecciones generales, sino que es también la hoja de ruta que el país seguiría en el caso de que ganen la contienda. Sin embargo, ¿estos están estructurados para el periodo de gobierno de cuatro años?
Para los expertos consultados por EXPRESO, de los dos candidatos que van al balotaje, el próximo domingo 13 de abril, uno es escueto y el otro es sobredimensionado. Daniel Noboa y su binomio María José Pinto, cuadros del movimiento Acción Democrática Nacional (ADN), presentaron un plan de trabajo de 120 páginas, pero varias de sus páginas están en blanco. En cambio, el de Luisa González y de su compañero, Diego Borja, son 91.
Para Mauricio Alarcón, abogado, experto en Dirección y Gestión Pública, y director ejecutivo de Fundación Ciudadanía y Desarrollo, es menester que las tiendas políticas cuiden hasta las formas, ya que eso “incluso habla del interés que las tiendas políticas le ponen a esto”. Critica también el tamaño de la letra como el interlineado. Expone que la presentación también evidencia que la entrega del plan de trabajo es “simplemente hacer algo de mero trámite, por cumplir con una formalidad establecida en la ley”.
Wilmer Suárez, director del Observatorio Electoral y Social de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, coincide con Alarcón en que el plan de trabajo del oficialismo es limitado, simplificado e insuficiente; a diferencia de la del correísmo, que a su criterio es más ambicioso, no para un periodo de cuatro años, sino para dos.
¿Qué otras diferencias se observan entre los dos planes de trabajo?
Entre las diferencias que los expertos consultados visualizan están los ejes que abarcan. Suárez manifiesta que ADN cubriría cuatro: social, económico productivo, ambiental e institucional. A diferencia de RC que plantea 12: buen vivir, el de paz y seguridad, economía, ética, democracia, empoderamiento, de desarrollo del conocimiento, ecología, tecnologías, de política internacional e intergeneracional. Alarcón, por su parte señala que ninguna de las dos propuestas aterriza en indicadores específicos con los que se puedan medir los resultados que alcancen y sus impactos.
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Wilmer Suárez
En este sentido, Alarcón expresa que el plan de González está más aterrizado que el de Noboa, resalta las líneas de acción son bastante claras y eso se debe a que existió un trabajo donde participaron personas conocedoras de la materia y que han sido pulido; no así el de ADN que usas “palabras bastante superficiales que no concretan específicamente acciones; el documento parece elaborado por un niño de colegio, ya que es un documento que no dice absolutamente nada”.
Pero esto corresponde, según Suárez al tiempo de vida que tiene cada una de las tiendas políticas. Subraya que ADN es un movimiento joven y que nació en la andanza del gobierno, de manera muy rápida, por lo que no tiene estructura. A diferencia de la organización política oficialista, RC responde a una estructura partidaria de largo aliento, que ha tenido decenas de participaciones políticas y eso le favorece al momento de estructurar un plan y de tener también más consistencia ideológica, porque “hay un choque ideológico entre el plan que nos ofrece ADN, por un lado, que está inscrito y notarizado, y los ofrecimientos de campaña del presidente”.
¿Qué debilidades presentan ambos planes de trabajo?
Sin embargo, para Francisco López, especialista en Procesos Constitucionales y catedrático de la Universidad de Las Américas, ambas propuestas presentan un problema en común: derivan en ser lirismo puro. Esto, porque “en sus páginas describen lo que quisieran lograr, lo cual está bien, pero el problema de los planes de trabajo es que nunca nos dicen los mecanismos a través de los cuales lo van a lograr”. Es decir, no nos dicen ni cuándo ni cómo van a lograr ejecutar sus propuestas, por lo que no hay un mecanismo claro para medir el cumplimiento del trabajo de los presidenciales.
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Francisco López
Para el también docente, las propuestas que ofrecen los candidatos son para 40 años, ya que no se los podría desarrollar en cuatro años, más aún cuando no especifican en qué tiempo lo harían ni qué acciones harían para lograr sus cometidos, es por esto por lo que asegura que, si ellos asentaran en el piso lo que sí lograrían en cuatro años, sus planes de trabajo solo fueran 10 páginas. Por lo que, a su criterio, solo son buenas intenciones, falta total realismo.
Además, “se lee muy bonito en papel, pero después de eso, ¿cómo lo van a lograr?”, cuestiona López, más aún cuando ninguno de los dos candidatos tiene una mayoría clara en la Asamblea Nacional. Entonces, “si me dice que quiere disminuir la falta de acceso al empleo y no me dice cómo, de forma real y práctica, entonces ¿de qué sirve? Yo no puedo medir su trabajo si no me da datos reales”.
Para Alarcón, esto se debe a que las organizaciones políticas porque no tienen un verdadero cimiento institucional para llegar al poder, sino que se crean en torno a las figuras personalistas, lo que hace que la entrega de un plan de trabajo sea armar un documento para para cumplir con lo que dice el Código de la Democracia. Es así que como RC aunque es la que habla en el papel de una asamblea constituyente, ADN no, solo lo sumó al discurso de campaña, no dicen para qué, qué van a cambiar, no aterrizaron el tema. “Hablan de constituyente y de cambiar la Constitución porque resulta popular en algunos sectores”.
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Mauricio Alarcón
¿Por qué es importante el plan de trabajo?
Francisco López, especialista en Procesos Constitucionales, es enfático en que los planes de trabajo deben ser la carta de presentación de los presidenciales, pero los electores no tenemos conocimiento de lo que va a ser cada candidato, porque el documento no es claro.
A pesar de que esto, la ciudadanía no exige claros planes de trabajo porque no les pone atención, sostiene Mauricio Alarcón, director ejecutivo de Fundación Ciudadanía y Desarrollo. Para Wilmer Suárez, director del Observatorio Electoral y Social de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, esto se debe también a que la ciudadanía es consciente de que a partir de este documento los candidatos tendrán que rendir cuentas, de acuerdo como lo determina el numeral 1 del artículo 92 de la Ley Orgánica de Participación Ciudadana. Por otro lado, si el gobernante incumple el plan de trabajo podrán revocarlo democráticamente, según lo establece el artículo 25 de la misma normativa.
Los expertos sugieren que se contraste lo que los candidatos a la Presidencia en el debate obligatorio con lo que han prometido tanto en el discurso de campaña como en sus planes de trabajo.
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