Educación ONG
ONG. Trabaja con comunidades vulnerables educación ambiental.Cortesía

Pachaysana: sembrar justicia con raíces en la tierra y el arte

Utilizan teatro, arte y pedagogía popular para transformar conflictos y liberar saberes.

"Si no hay baile, no es revolución." Esta frase no está escrita en una pancarta, ni en una canción de protesta. Está grabada en el corazón de un colectivo que, desde Ecuador, ha decidido reimaginar el mundo: Pachaysana.

Su nombre ya dice mucho. Viene del kichwa: Pacha, que significa "mundo", y Aysana, "equilibrio". Su misión, entonces, es tan poética como radical: crear un mundo equilibrado, donde la educación, la justicia social y la restauración ambiental no sean metas separadas, sino partes de un mismo proceso colectivo.

Una revolución desde las aulas y los bosques.

Pachaysana no es una ONG convencional. Es un colectivo de educadores, artistas, organizadores comunitarios y restauradores ambientales que creen que para transformar el mundo hay que desaprender mucho de lo que se nos ha enseñado.

“La educación se crea, no se recibe”, afirman en su sitio oficial. Y lo viven. Mediante metodologías como el teatro del oprimido, la pedagogía popular y el arte para el cambio social, generan espacios donde la gente no solo aprende, sino que dialoga, crea y se libera. Sus programas, que incluyen estudios semestrales en el extranjero, pasantías y talleres, están diseñados no para llevar conocimiento a las comunidades, sino para construirlo junto a ellas.

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Para Pachaysana, no puede haber justicia social sin justicia ambiental. “Una vida sostenible nunca será viable mientras tratemos los bosques como recursos”, advierten. Por eso trabajamos desde una perspectiva que fusiona lo ancestral y lo contemporáneo, donde la restauración del ecosistema es también una restauración del ser humano.

Uno de sus programas más emblemáticos es Humanos para la Abundancia, liderado por María José "Chochi" Iturralde. La propuesta es simple y revolucionaria: no basta con sembrar árboles, hay que reescribir nuestra historia con la tierra. Junto a comunidades amazónicas, este programa capacita, acompaña y teje lazos entre restauradores locales y aliados globales para crear medios de vida sostenibles.

A esto se suma la Escuela del Bosque, una iniciativa que combina educación ancestral con liderazgo juvenil en la restauración ambiental. Allí, los niños y jóvenes no solo estudian la naturaleza: la viven, la respetan y la defienden.

De la compensación al inicio : cambiar el modelo, no solo el impacto

Una de las propuestas más innovadoras de Pachaysana es su programa de Carbon Onsetting. Frente al modelo tradicional de compensación de carbono, donde las instituciones paganas para equilibrar sus emisiones sin cambiar sus hábitos, Pachaysana propone algo distinto: construir relaciones reales con las comunidades que protegen los ecosistemas.

"¿Y si tu universidad pudiera convertir su huella de carbono en una fuerza para el bien?" preguntan. Con Carbon Onsetting , universidades y estudiantes del extranjero pueden ser parte activa de la restauración, invirtiendo en proyectos que no solo capturan carbono, sino que generan educación, equidad y transformación comunitaria.

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Lo más valioso de Pachaysana está en su gente. Como Daniel Bryan, educador y artista que ha hecho del teatro participativo una herramienta de sanación y resistencia en comunidades rurales e indígenas de Ecuador.

O Daniel “Millaghe” Acosta, activista comunitario que trabaja en Santa Teresa de Pintag y sueña con un “Banco de Tierras” que devuelva a su comunidad el vínculo perdido con la tierra y la agroecología.

Y como Andrés Landeta, el contador que también es carpintero. Sus muebles, hechos con manos de bosque y comunidad, ahora están en la Escuela del Bosque de Mushullakta. Pero más allá de eso, Andrés enseña a los líderes comunitarios a llevar sus cuentas, y ayuda a sostener la economía solidaria desde el territorio.

Cada uno de ellos representa un hilo en la trama plural de este colectivo. Una trama donde caben la celebración, el conocimiento indígena, la investigación participativa, el arte, la reforestación, la justicia de género y la gestión cultural.

Un pluriverso en marcha

Pachaysana no busca imponer una visión. Busca tejer un pluriverso , un mundo donde todas las formas de vida y saberes tengan lugar y valor. Donde la justicia no sea solo un discurso, sino una danza colectiva. Donde la educación no colonice, sino libere. Y donde la sostenibilidad no sea un número, sino una historia tejida entre pueblos, montañas, bosques y sueños.

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