
Elon Musk predice el auge de robots sexuales en cinco años: ¿Revolución o riesgo?
El pronóstico de Elon Musk sobre los robots sexuales plantea una serie de preguntas éticas, sociales y tecnológicas
Elon Musk, el magnate de la tecnología y CEO de Tesla y SpaceX, siempre ha sido un personaje polémico, pero recientemente sus declaraciones sobre el futuro de la robótica sexual han dejado al mundo completamente sorprendido.
Durante una entrevista en el podcast The Joe Rogan Experience, Musk predijo que los robots sexuales podrían convertirse en una realidad en menos de cinco años. Si bien la idea puede parecer futurista para muchos, Musk asegura que es una consecuencia inevitable del rápido avance de la inteligencia artificial (IA), la robótica y los materiales sintéticos.
La predicción de Musk: ¿Revolución o solo ciencia ficción?
Musk no es nuevo en hacer predicciones sobre el futuro de la tecnología, pero esta vez su pronóstico está relacionado con un campo polémico: la robótica sexual.
Según Musk, los avances en sensores táctiles, sistemas de aprendizaje automático y diseño biomimético permitirán la creación de androides que puedan simular interacciones humanas realistas.
Empresas como Boston Dynamics ya están demostrando capacidades robóticas avanzadas, lo que deja claro que la idea de robots diseñados para funciones íntimas es más posible de lo que muchos creen.
Sin embargo, Musk aclaró que su pronóstico no debe entenderse como un respaldo personal, sino más bien como una proyección técnica basada en las tendencias tecnológicas actuales: "No estoy diciendo que debamos hacerlo, pero si sigue la curva exponencial, es inevitable".
La polémica de los robots sexuales: ¿una solución o un riesgo?
Las declaraciones de Musk reabren el debate sobre el impacto social de los robots sexuales. Para algunos, esta tecnología podría representar una revolución en la forma en que las personas interactúan con las máquinas, ofreciendo alternativas terapéuticas, ayudando a reducir la soledad y, en algunos casos, incluso disminuyendo crímenes sexuales.
Pero, por otro lado, los críticos advierten sobre los riesgos que esta tecnología podría implicar, como la cosificación de los cuerpos humanos, adicciones comportamentales y la deshumanización de las relaciones interpersonales.
El cofundador de OpenAI también intervino en el debate, subrayando que será necesario crear marcos regulatorios para gestionar esta tecnología, comparándola con los dilemas actuales sobre la inteligencia artificial generativa. "Es como con ChatGPT: primero llega la tecnología, luego lidiamos con las consecuencias", señaló.
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