
Hallan cuerpos de los gemelos Zuleta tras su desaparición en las aguas de Montañita
Fuertes corrientes de resaca arrastraron a las víctimas el pasado 22 de marzo en ese balneario de Santa Elena
El dolor de una familia guayaquileña alcanzó su punto culminante este 26 de marzo, cuando finalmente fue hallado el cuerpo del segundo de los gemelos que desaparecieron en el mar el pasado sábado 22 de marzo en el balneario de Montañita, en Santa Elena. Tras la búsqueda, que se extendió por días, los padres de Ariel y Maximiliano Zuleta Gálvez podrán despedirse de sus hijos y darles cristiana sepultura, como aseguraron a este Diario.
El primer cadáver fue encontrado el martes 25 de marzo por la tarde, flotando a una milla y media del balneario de Olón, aledaño a Montañita. Comuneros de la zona alertaron a los socorristas que participaron en las labores de rescate. Sin embargo, la incertidumbre y la esperanza de hallar el segundo cuerpo mantuvieron en vilo a la familia y a los rescatistas hasta la mañana de este 26 de marzo cuando finalmente apareció en las costas de Montañita.
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La tragedia se desató cuando los adolescentes, de apenas 14 años, fueron arrastrados por una fuerte corriente de resaca. Según relató su padre, Fabricio Zuleta, la familia había llegado apenas una hora y media antes al balneario para disfrutar de un día de playa, sin imaginar que en cuestión de minutos la diversión se transformaría en una pesadilla.
La resaca puso en aprietos a los bañistas
Los guardavidas de Montañita informaron que aquel día varias personas fueron sorprendidas por la potente corriente marina. A pesar de los esfuerzos de los rescatistas por salvar a los bañistas, los hermanos Zuleta no lograron resistir y desaparecieron entre las olas, ante la mirada desesperada de su familia y de los presentes en la playa.
En su informe, los rescatistas lamentaron que muchos visitantes ignoren las recomendaciones de seguridad. Durante la jornada de ese sábado (22 de marzo), se registraron 9 conatos de ahogamiento y 23 personas fueron rescatadas del fuerte oleaje.
El Instituto Oceanográfico de la Armada INOCAR había advertido previamente sobre este fenómeno, alertando sobre las condiciones peligrosas en el mar. Sin embargo, a pesar de estos avisos y de la solicitud de los guardavidas para aumentar el personal de rescate, las autoridades no atendieron el pedido.
Los socorristas expresaron su preocupación por las limitaciones que enfrentan para realizar su trabajo, aunque recalcaron que siguen esforzándose al máximo para proteger a los bañistas. La falta de recursos y la poca atención a sus solicitudes ponen en riesgo la seguridad de los turistas y residentes.
No descansaron en la búsqueda
Desde el momento de su desaparición, sus seres queridos no cesaron en la búsqueda. La comunidad local, junto con equipos de socorristas, se unió en un esfuerzo para encontrar los cuerpos y brindar a la familia el consuelo de darles una digna sepultura. La esperanza se mantuvo viva hasta el último momento, aunque el desenlace fue el más desgarrador posible.
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"El dolor es inmenso por la irreparable pérdida, pero al menos ahora podremos sepultarlos y despedirnos", expresó con la voz entrecortada un familiar de los menores. La tragedia de los hermanos Zuleta deja un profundo vacío en su familia y en toda la comunidad, que se unió en solidaridad.
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