UCSG brutalista
Edificio. Las edificaciones de los años 70 son considerados brutalistas porque muestran el desarrollo industrial.Francisco Flores.

La influencia del clima en la arquitectura brutalista: el caso de Guayaquil

El brutalismo en Guayaquil no solo dejó una huella estética, sino que también supo adaptarse al clima cálido.

En la memoria urbana de Guayaquil, ciertas edificaciones sobresalen por su apariencia maciza, sus líneas rectas y su uso crudo del hormigón. Son construcciones que no piden permiso para imponerse, nacidas en una época en la que la ciudad buscaba un nuevo rostro, uno más moderno, sólido y funcional. Así llegó el brutalismo a Guayaquil, un estilo arquitectónico que, lejos de ser simplemente una estética extranjera, se adaptó a las condiciones tropicales y húmedas de la urbe porteña.

“El brutalismo en Guayaquil se manifiesta sobre todo en el uso del hormigón visto, sin revestimiento, formas geométricas modulares, integración con el entorno y una escala monumental”, señala el arquitecto Alexis Macías , docente de la carrera de Arquitectura de la Universidad Ecotec.

Templo Budista en Guayaquil

Templo Budista de Guayaquil: un espacio que pocos conocen y todos pueden visitar

Leer más

Pero en una ciudad como Guayaquil, donde las temperaturas suelen oscilar entre los 28 y 34 grados centígrados, con una humedad relativa que puede superar el 90 %, el reto era claro: mantener la monumentalidad brutalista sin convertir los espacios en hornos de concreto. Es aquí donde el clima tropical húmedo se convierte en un factor determinante para moldear el lenguaje de este estilo.

Un estilo que supo adaptarse a Guayaquil

“El brutalismo en Guayaquil incorporó estrategias bioclimáticas como aleros profundos, muros macizos y ventilaciones cruzadas, que permiten controlar la radiación solar y la acumulación de calor”, explica Macías. A diferencia de otras ciudades donde el brutalismo se desplegó de manera más ortodoxa, en Guayaquil el estilo se “tropicalizó” .

La arquitecta e investigadora Gilda San Andrés Lascano, directora del Laboratorio de Crítica Arquitectónica y Urbana de la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil, complementa esta idea: "En Guayaquil, el brutalismo se encuentra tropicalizado, es decir, adaptado a la construcción local y al clima. Se incorporan terrazas, balcones y lasas planas que alivianan la pesadez visual del hormigón expuesto que caracteriza a este estilo".

Elementos funcionales de la arquitectura brutalista

Estos elementos no fueron meramente decorativos. Cumplen funciones térmicas esenciales: los aleros evitan la entrada directa del sol en las horas más intensas; las terrazas aportan zonas de sombra y descanso; y los muros macizos funcionan como aislantes térmicos. La ventilación cruzada, por su parte, ayuda a refrescar naturalmente los espacios interiores, aprovechando la brisa del río o del estero, según la orientación del edificio.

Uno de los ejemplos más representativos es el edificio de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la UCSG , construido en 1979. San Andrés lo describe como un espacio de formación que, desde su misma estructura, transmite los valores del brutalismo: funcionalidad, monumentalidad y ausencia de ornamentos. “Desde su diseño, empezó a formar nuevos profesionales con influencias brutalistas y modernas dentro de las aulas”, indica.

BIRMANIA 1

El edificio en Bangkok que aún esconde víctimas del terremoto

Leer más

También figuran en este estilo el edificio Teófilo Bucaram (1958) , considerado un hito de la arquitectura contemporánea local; el Banco Central del Ecuador, símbolo del auge económico de mediados del siglo XX; la Biblioteca Municipal , cuyo proyecto data original de 1970; el edificio Mecanos (1972) y la Facultad de Derecho de la Universidad de Guayaquil.

Una respuesta al entorno tropical

Estos edificios reflejan no solo una corriente estética, sino también una respuesta técnica y ambiental al entorno tropical. “Comparado con otras ciudades de América Latina como São Paulo o Ciudad de México, en Guayaquil el brutalismo tuvo un desarrollo más modesto y localizado, pero con soluciones pasivas propias del contexto climático”, destaca Macías.

A pesar de su relevancia histórica y funcional, muchas de estas construcciones han sido olvidadas o modificadas. "Hoy en día, los edificios brutalistas son percibidos como monótonos, incluso sucios. Al desconocer su historia, muchas veces se modifican sin criterio, así perdiendo su valor cultural y arquitectónico", lamenta San Andrés.

Brutalismo guayaquil
Edificio. La Facultad de Jurisprudencia de la Universidad de Guayaquil, guarda el estilo brutalista con cambios modernos.Francisco Flores

La presión inmobiliaria, la falta de reconocimiento patrimonial y una estética contemporánea más centrada en el vidrio y el brillo han puesto en riesgo este legado. “Algunos edificios no están catalogados como patrimonio, lo que facilita su demolición o transformación”, advierte Macías.

Sin embargo, no todo está perdido. Desde la Facultad de Arquitectura de la UCSG se impulsa una corriente de revalorización. "Fomentamos la apreciación y apropiación de nuestra cultura a través de la arquitectura. Es una responsabilidad académica y ciudadana", afirma San Andrés, quien adelanta que se trabaja en proyectos con el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural y el Ministerio de Cultura.

El brutalismo en Guayaquil, más que un estilo, es un testimonio de adaptación, de cómo una corriente internacional encontró formas de dialogar con el clima y el contexto local. Un legado que merece ser reconocido no solo por su apariencia imponente, sino por su inteligencia climática y su valor cultural.

¿Te gusta leer Diario EXPRESO? SUSCRÍBETE AQUÍ.