En Samanes 1 esperan una decisión final por sus puertas
Un grupo de vecinos no quiere sus calles bloqueadas y exigen al Municipio el retiro de portones. Una mayoría defiende su colocación por seguridad
Entre tener más seguridad para la familia y sus viviendas o tener más vías para transitar libremente sin ningún impedimento. En esa disyuntiva se encuentran moradores de Samanes 1, una ciudadela ubicada en el norte de Guayaquil, cerrada en las noches por seis portones que son rechazados por un grupo de vecinos, quienes trasladaron su malestar al Municipio, al considerar que la medida atenta su derecho a la libre circulación, como lo señalan en otros sectores de la urbe, que cada vez pierde calles por la colocación de rejas ante el incremento de la delincuencia.
Todo el barrio salió a limpiar en Samanes 1
Leer másEl reclamo ya logró una primera respuesta de la Comisaría Tercera Municipal Instructora que, el pasado 29 de marzo, emitió un dictamen que determina que las puertas metálicas y garita instaladas en la ciudadela Samanes 1 “obstaculizan el libre tránsito vehicular y peatonal, al estar instaladas sobre la vía pública”.
De allí que, acogiéndose a lo que dice el artículo 31 de la Constitución, en concordancia con el art. 66 numeral 14 y la Ordenanza de Uso del Espacio y Vía Pública (artículos 4 y 5), la autoridad sugirió el retiro de tres portones colocados sobre vías secundarias y principales, como las calles José Martínez Queirolo y Francisco Rizzo. Una sugerencia que pasó a otro nivel y desde donde se emitirá la resolución final.
Un quiebre en la comunidad
Leer másMientras eso llega, la colocación de los portones, especialmente en vías principales, ha generado roces entre vecinos, como así lo publicó EXPRESO el pasado 19 de enero. “Esto nos ha llevado a enfrentamientos verbales y hasta físicos...”, asegura Hugo Cisneros, quien representa a los denunciantes ante el Municipio.
“Es un ambiente de discordia que se ha creado en el barrio...”, añade el profesor Diego Benítez, quien labora en una de las entidades educativas que está ubicada dentro de la ciudadela y de la que indica también ha sido blanco de ataques por estar en desacuerdo con la colocación de las rejas. Según el docente, todas las puertas están en calles públicas, accesos principales y en vías de intercomunicación con las etapas 2 y 3. Y, aunque permanecen abiertas durante el día, no en todas se ve guardianía, como lo observó un equipo de este Diario.
Al morador Raúl Castillo no le preocupa la decisión que tome el Cabildo con respecto a las rejas. “Si el Municipio decide que se retiren las rejas, seguiremos apelando. Estamos en un país de derechos”, sostiene.
Samanes 4 recupera parque, pero 70 casas siguen en riesgo
Leer másCon él concuerda Johanna Torres, quien se presenta como presidenta del concejo barrial de Samanes 1 y asegura estar respaldada por una mayoría que apoya la colocación de los portones por más seguridad. “Son 326 personas que se encuentran en el chat, que son las que viven en Samanes 1, y están a favor de las rejas”, afirma al añadir que así se dé una resolución a favor de la minoría, ellos seguirán en la lucha, respaldados por la Ley de Participación Ciudadana, que da la potestad de asegurarse, al no tener la protección ni la seguridad del Estado.
“Nosotros no estamos cerrando vías estatales, como dice la Constitución, estas son vías secundarias”, advierte Torres, quien aclara que solo se cierran las puertas grandes a las 7 de la noche, pero que de las peatonales tienen llaves todos los moradores que las han solicitado.
Castillo lamenta que no solo Samanes 1, sino todo Guayaquil tenga que vivir ahora ‘enjaulado’ por el nivel de violencia que existe; pero reconoce que a pesar de las rejas, cámaras y guardias, la delincuencia sigue imparable.
Guayaquil: Los locales de la ciudadela Adace son víctimas de la delincuencia
Leer másRuth Rezabala, también moradora, concuerda con él. “A mi hermana y a mi cuñado le robaron hace dos semanas, estando las puertas. Se le robaron los celulares en esta calle Elina Vela, que da a la puerta 1. ¿Qué dijo la policía?, que ellos no pueden hacer nada y no pueden entrar porque los portones están cerrados”, señala la madre. Es corroborada por Florangel, una vecina de la tercera edad, quien cuenta que hace unas noches se le subió la presión y al intentar acudir a la farmacia encontró todas las puertas cerradas.
“El asunto de todo esto es cuando llamas a una ambulancia, no sabes por dónde van a ingresar. Hace unos días se cayó un vecino, yo alcancé a escucharlo, pero como eran las cinco de la mañana las puertas están cerradas”, lamentó Swillyn Achón.