
Crítica de Cine: Una película de Minecraft, ¿solo para los más jóvenes?
Dirigida por Jared Hess (Murder among the mormons, 2021), Una película de Minecraft está basada en los videojuegos homónimos
Cuatro inadaptados, Garrett ‘El basurero’ Garrison (Jason Momoa), Henry (Sebastian Eugene Hansen), Natalie (Emma Myers) y Dawn (Danielle Brooks) se encuentran luchando contra los apuros habituales. Cuando, de repente, se ven arrastrados por un misterioso portal hacia el mundo exterior… un extraño país de maravillas cúbicas que se nutren de la imaginación.
Para volver a su hogar, tendrán que dominar ese universo y protegerlo de cosas viles como los Pigline, los Zombies y muchos más. Navegando en esta búsqueda mágica se encuentran, de golpe y porrazo, con un inesperado artesano llamado Steve (Jack Black).
Esa aventura desafiará a los cinco a tener audacia, a reconectarse con sistemas que permitirían, a cada uno de ellos, ser únicos y creativos. Habilidades que, después de todo, también se necesitan para salir a flote en el mundo real.
La crítica de Jorge Suárez
Con mucha acción, aventuras y fantasía, Jared Hess dirige este filme basado en los videojuegos creados en 2011 por el debatido sueco Markus Persson, quien luego forjaría la empresa Mojang Studio y la vendería a Microsoft por 2.500 millones de dólares.
Estos juegos animan a los niños a ser creativos y curiosos. A explorar, construir y descubrir cómo organizar y controlar ese mundo que está bajo su intuición. Para los mayores, sería como tener una caja de herramientas ilimitadas que les permitiría volar con toda su irrealidad.
Con este prólogo llegué al cine para contrastar una esperada (por sus millones de jugadores) versión del popular recreo que da título al filme, traslación que imaginé sería bajo el mismo principio de animación… Pero no fue así.
Este 'Minecraft' exhibe dibujos, pero los mezcla con la llamada acción en vivo, en la que la maniobra se fusiona con imágenes interpretadas por actores, en este caso Jason Momoa, Jack Black, etcétera, lo cual le hace un flaco favor, pero… ese traspié une a los dos mundos en que se fundamenta la historia.
Loable la energía que tiene el metraje y por ello la hora y sus 41 minutos más se olvidan. A eso añádale el colorido que la cinematografía impone a los escenarios, a la batalla de los esqueletos, a los animales -todos- cual cubos adaptados a la forma que sabemos tienen las llamas, los osos panda, las abejas, los pulpos, los perros.
Los ejércitos, integrados por cerdos, llevan a reír. Las ciudades que se erigen tan solo con pensarlas traen a la mente los jardines colgantes de Babilonia. Los cubos de cristal, las gemas, las espadas, tienen fosforescencia digna de la pantalla gigante del Imax...
Pero las actuaciones, especialmente la de Jack Black, desentonan y decepcionan. ¿Jason Momoa? Se defiende. Aciertan Emma Myers y Sebastian Eugene Hansen.
Para terminar: en estos últimos lustros del siglo XXI se han colado al séptimo arte cientos de películas cuyos héroes tienen que ver con las tiras cómicas y que, por dar un ejemplo, son detestadas por directores como Scorsese. Pero la juventud, los adolescentes, van a verlas con beneplácito. A los mayores no les agradan y las evaden cual si fuesen portadores del COVID.
Por esto, al llegar el momento de calificarlas, surge un interrogante: ¿para quién debo poner las estrellas? ¿Para la juventud? ¿Para los mayores? En mis años juveniles había dos clases de películas: Todo público y las prohibidas para menores de 18 años (algún día escribiré sobre aquellos años y que era lo prohibido).
En esta ocasión genero estrellas ‘Para mayores’ y otras ‘Para jóvenes’. Así es que, solo por hoy, van divididas.
- Calificación para mauores: **
- Calificación para la juventud: ***
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