
Denisse Molina: "Le mandé un mensaje a mi esposo para decirle que lo amaba"
La comunicadora estuvo en el terremoto que azotó a Tailandia en la madrugada del viernes 28
Aunque Denisse Molina desde el 2025 reside con su familia en Portugal, con frecuencia por su trabajo en una organización no gubernamental viaja a Tailandia, en Asia.
Durante su permanencia en ese país vivió el devastador terremoto de magnitud 7,7 que sacudió el centro de Myanmar y alcanzó también a la vecina Tailandia, la India y el suroeste de China la madrugada del viernes 28 de marzo.
Ella se encontraba en una habitación del piso 29 de un hotel en Bangkok. “Estoy bien, gracias a Dios, haciendo la cobertura de la edificación que colapsó y en la que buscan a las 80 personas sepultadas. El edificio donde yo me hallaba parecía una hamaca, me metí debajo de una mesa. Era como que se caía el hotel y vi cómo se caían los pedazos de cemento del techo. Se rompió el vidrio. Las otras viviendas se hamacaban, pensé que era el último día de mi vida”, cuenta la comunicadora a EXPRESIONES.
Volverá a Portugal
Hasta el sábado 29 de marzo tiene previsto permanecer en Tailandia. “Mi familia no vino. Mi esposo Alexandre Falconí y mis hijos Bruno y Amelia se encuentran en Europa. Yo vine con un grupo de Ecuador, los viajeros con propósito. La mayoría ya había regresado. Solo quedaban muy pocos, pero están bien. Mientras me encontraba debajo de la mesa, llamé a mi esposo, pero no me respondía, seguramente por la diferencia de horarios. Pensé en lo peor y le dejé un mensaje, diciéndole que lo amaba a él y a mis hijos”.
Denisse confiesa que sintió mucho miedo. “Me sentí así porque veía que los edificios se movían como si fueran de papel, de un lado a otro. Vi que el agua de las piscinas se derramaba. Un ruido horrible, aterrador. Era la furia de la tierra. Hasta el momento no hay amenaza de tsunami. Los ciudadanos duermen en las calles por el terror que sienten y por cualquier eventualidad, ya que se han dado réplicas”.
Durante y después del sismo, la periodista vio personas heridas y con ataques de pánico. “En el edificio que colapsó sacaron tres cadáveres y hay 80 que están sepultados. Estoy agradecida con Dios por la segunda oportunidad que me da”.
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