Cartas de lectores: La justicia

Culpables o inocentes, siempre hay que estar del lado de la ley y el orden, de la justicia y la verdad

La justicia es una virtud cardinal que busca dar a cada uno lo que le corresponde. Rectitud, imparcialidad y equidad son sus sinónimos. Según la justicia divina todos somos culpables, aunque intentemos cumplir toda la ley; si es que fallamos en uno solo de sus mandatos, se considera como si hubiéramos fallado en todos. Es por esto que sostiene que no hay quien haga lo bueno, no hay ni aún uno. Todos se desviaron del camino. El perdón solo se logra a través de la fe en Jesucristo, que disuelve el poder del pecado. En cambio, la justicia humana asegura que todos somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario, es decir, hasta que la fiscalía presente las pruebas que demuestren la culpabilidad. Para ser condenado un individuo, hay que presentar pruebas afirmativas que demuestren su culpa ante los tribunales. Finalmente, según el Socialismo del Siglo XXI y la Revolución Ciudadana, todos son inocentes, aunque se presenten las pruebas que demuestren la culpabilidad. No importa lo que hayan hecho, siempre son cándidos, candorosos e ingenuos angelitos. Se declaran perseguidos políticos, se confiesan locos o se esconden y vociferan desde la clandestinidad que son inocentes víctimas del odio de sus acusadores. Culpables o inocentes, siempre hay que estar del lado de la ley y el orden, de la justicia y la verdad. Siempre es mejor declararse culpable, pedir perdón, arrepentirse, devolver los bienes mal habidos y volver al buen camino, que declararse inocente y pulcro, sin serlo. Así están enterrando la verdad en una profunda sima.

Gustavo Vela Ycaza