Cartas de lectores: Segunda vuelta

El verdadero campo de batalla no está en los votantes decididos, sino en los indecisos

La política ecuatoriana es como una novela que siempre sorprende con giros inesperados.

En esta segunda vuelta presidencial, el país está a punto de escribir otro capítulo en su historia de elecciones reñidas, discursos reciclados y alianzas extrañas.

Daniel Noboa ha demostrado hacer las cosas relativamente bien.

En un país donde gobernar es como jugar ajedrez con un tablero en llamas, el presidente ha movido sus piezas con precisión, mientras su oponente sigue atrapada en el guion del correísmo clásico, “donde todo era mejor antes, la derecha es el mal absoluto y la Revolución Ciudadana es la única salvación”.

La reciente reunión con Donald Trump en Florida es una estrategia para mostrar que Ecuador necesita aliados fuertes en su lucha contra el narcotráfico y la violencia.

También reaparece la posible reactivación de la base en Manta, tema tabú durante el correísmo, pero que ahora parece sensato frente a la violencia del país.

Mientras Noboa juega en el escenario internacional, Luisa González sigue atada a la retórica correísta, aferrándose a la nostalgia de la “década ganada”, olvidando que esa misma administración dejó una crisis institucional y escándalos de corrupción.

El verdadero campo de batalla no está en los votantes decididos, sino en los indecisos, aquellos que no votaron ni por Noboa ni por González en la primera vuelta.

El correísmo tiene un techo electoral definido, mientras Noboa, con su imagen de líder pragmático, tiene más posibilidades de atraer a los indecisos y a quienes votaron por otras opciones.

Si los cálculos son correctos, Noboa podría obtener entre 200.000 y 400.000 votos más, lo que le daría una ventaja del 2 % al 4 %.

En un país donde ganar por un margen estrecho es costumbre, esto sería suficiente para consolidar su mandato con mayor legitimidad.

Este balotaje sigue su curso, con un correísmo aferrado a su manual, un Noboa jugando su carta nacional e internacional y un electorado que decidirá si quiere regresar a lo que ya fue y no funcionó, o apostar por una nueva ruta que comenzó en noviembre de 2023.

Francesco Aycart Carrasco