Andrés Isch: Encender la rebelión
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Este 13 de abril es un buen momento para encender la rebelión
En política la rebelión está usualmente asociada a procesos de la izquierda, pese a que si nos remontamos tiempo atrás tenía un fundamento liberal: oponerse al dominio del poder absoluto de un soberano. La izquierda logró apropiarse del término con esa habilidad tan propia para vaciar palabras de significado y acomodarlas a su conveniencia.
Lo cierto es que un siglo y medio después de El Capital, las ideas marxistas (sin importar sus derivaciones) son todo menos rebeldes, revolucionarias o novedosas; por el contrario, se han probado fracasadas en cada lugar donde han intentado implementarse, generando pobreza y, en la mayoría de los casos, graves violaciones a los derechos humanos.
Son ideas anacrónicas e intelectualmente deshonestas, pues quienquiera que las analice a la luz de la evidencia, con rigor científico, debería rechazarlas por generar consecuencias contrarias a los principios que predican.
Albert Camus definió a la rebelión como el enfrentamiento perpetuo del hombre con su propia oscuridad. Esa lucha en la que el honor, la decencia y la dignidad versus los instintos primarios y egoístas, es la que realmente define el éxito de la sociedad. Una sociedad egoísta, donde prime el dinero fácil, donde se premie al vivo, solo puede terminar fracturada y regida por la violencia. Ecuador lo ha sufrido en carne propia, desde la intención desmedida de autoridades mesiánicas que quieren perpetuarse en el poder, hasta el quemeimportismo de aquellos que se aprovechan de la angustia de los ciudadanos para repetir posturas, como la del socialismo del siglo XXI, que solo profundizarán la crisis.
Hay que rebelarnos, sí, contra las propuestas populistas que no solucionan nada y que empeoran todo. Hay que rebelarnos contra el caldo de cultivo de la violencia, que es la falta de respeto a las más elementales reglas de convivencia. Hay que rebelarnos contra los enemigos (la desnutrición, la pobreza, el deterioro ambiental) y no contra los que son encasillados así por cualquier condición social o forma de pensar, para beneficio político de unos pocos. Este 13 de abril es un buen momento para encender la rebelión.