Bernardo Tobar Carrión: Los colmillos del lobo

A puertas del balotaje uno se pregunta si es torpeza temporal o exhibición prepotente
Introducido en la Asamblea Nacional en mayo de 2023 con iniciativa y respaldos correístas, se ha desempolvado en días recientes un proyecto de ley tramposamente etiquetado de libertad religiosa, pues está diseñado para restringirla. A puertas del balotaje uno se pregunta si es torpeza temporal o exhibición prepotente.
Persigue subordinar a las entidades religiosas a la regulación y control de un ente rector -los socialistas quieren un ministerio para cada cosa y luego necesitan ecua-dólares para financiar a sus parásitos-, como si la difusión del Evangelio, la administración de los sacramentos y la práctica espiritual fuesen de incumbencia del Estado. Al igual que un banco no puede recibir depósitos sin bendición pública, tampoco los ministros del clero podrán ser custodios de los pecados de los demás antes de que su comunidad complete un procedimiento de registro ante la autoridad, investida con la potestad de negarlo, o cancelarlo con posterioridad, si no se cumplen varios requisitos, entre los cuales destaca la sumisión al poder y el enfoque de género, quid del asunto. ¿Obligarán al arzobispo de Quito a sacramentar enlaces del mismo sexo, ordenar sacerdotisas o bautizar gatos? ¿Sancionarán al cura que desde el púlpito cuestione a un político? ¿No es acaso una obligación moral de un sacerdote alertar contra las amenazas a los valores de su fe, cualquiera su origen, más aún si provienen de conspicuos enemigos de la libertad? ¿No fue Karol Wojtyla, elevado luego a la silla de San Pedro, quien se plantó ante la nomenklatura comunista y les cantó cuatro verdades?
Lo del acceso de los animales a los servicios religiosos no está para broma, pues la libertad religiosa no puede ofender los derechos de la naturaleza -la deidad de Montecristi-, fauna incluida, y ya hemos visto los alcances absurdos del proyecto animalista, que se tramita por cuerda separada. Si la Corte Constitucional consideró el ‘habeas corpus’ para la mona Estrellita -caso real-, de aprobarse este nuevo bodrio llegará el día en que nos obliguen a rezar por el alma de las ranas.
Cualquiera la suerte del proyecto -aunque lo duerman ahora, lo activarán en el futuro-, ha mostrado una vez más los colmillos del lobo y la amenaza que supone un movimiento político dispuesto a interferir y controlar hasta la fibra más íntima de la libertad, la de conciencia. ¡Réquiem por las demás libertades!