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Carlos Alberto Reyes Salvador: Noboa en Mar-a-Lago

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Al evitar la rigidez de una visita de Estado, Noboa pudo dialogar con Trump en un ambiente más distendido

La reciente reunión entre el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el 29 de marzo de 2025 en Mar-a-Lago, Florida, reviste una importancia notable en el contexto político y económico actual de nuestro país. Más allá del protocolo que encierra una visita de Estado, se trató de un encuentro privado y amistoso en la residencia privada de Trump, lo que evidencia la cercanía entre ambos líderes y la posibilidad de establecer vínculos más directos y efectivos para el beneficio de Ecuador.

Al evitar la rigidez de una visita de Estado, Noboa pudo dialogar con Trump en un ambiente más distendido, lo que facilita acuerdos y entendimientos sin las limitaciones burocráticas que suelen acompañar a los encuentros diplomáticos formales. Este tipo de acercamiento fortalece la relación personal entre ambos mandatarios, lo que podría traducirse en una mayor predisposición de Estados Unidos a brindar apoyo a Ecuador en temas clave como la seguridad, la cooperación económica y la situación de los migrantes ecuatorianos en territorio estadounidense.

Uno de los temas principales abordados fue el apoyo de Estados Unidos en la lucha contra la violencia y el crimen organizado en Ecuador. La creciente inseguridad, vinculada al narcotráfico y a organizaciones criminales transnacionales, ha llevado al Gobierno a buscar alianzas estratégicas para fortalecer sus capacidades en seguridad.

La colaboración con Estados Unidos podría traducirse en asistencia técnica, intercambio de información y recursos para combatir eficazmente a estas organizaciones. Además, se discutió la posibilidad de que los grupos de delincuencia organizada en Ecuador sean incluidos en la lista de organizaciones terroristas de Estados Unidos, lo que permitiría una acción más contundente contra estas entidades.

En el marco de esta cooperación en seguridad, se ha planteado la posibilidad de reinstalar una base militar estadounidense en Manta. Esta propuesta busca aprovechar la experiencia y recursos de Estados Unidos para enfrentar el narcotráfico y otras amenazas transnacionales.

Otro aspecto fundamental de la reunión fue la situación de los migrantes ecuatorianos en Estados Unidos y el tratamiento de las deportaciones. Noboa abordó la preocupación de su gobierno por la creciente cifra de ecuatorianos que buscan llegar a suelo estadounidense, muchos de los cuales enfrentan procesos de deportación. Se trató la posibilidad de establecer mecanismos de regularización o, al menos, flexibilizar las condiciones de retorno para los migrantes afectados. La relación directa con Trump podría ser clave para garantizar un tratamiento más humanitario y coordinado en este aspecto, evitando que las deportaciones se conviertan en una crisis social para Ecuador.

La reunión con Trump no solo consolidó la relación entre los dos países, sino que destacó el papel clave que Noboa puede jugar en la escena internacional sin necesidad de los rigores de la diplomacia tradicional. El éxito de estas gestiones dependerá de la capacidad del Gobierno para equilibrar los intereses nacionales con las dinámicas de la política internacional, y contar con un aliado con la influencia de Trump podría ser una ventaja estratégica de gran valor para nuestro país.