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Carlos Emilio Larreátegui: Una presión innecesaria

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En Ecuador, necesitamos encontrar formatos educativos más flexibles y sintonizados con los tiempos actuales

¿De verdad pretendemos que un joven de 17 o 18 años escoja su camino profesional definitivo? Las universidades en Ecuador, por lo general, obligan a los jóvenes a elegir su carrera al inscribirse. Algo así como casarse sin haber conocido nunca a tu pareja. Esta es una realidad que ejerce inmensa presión sobre jóvenes que muchas veces todavía necesitan explorar sus intereses e ilusiones. El hecho es que resulta imposible que un chico de esa edad, sin ninguna experiencia en el mundo real, pueda decidir con certidumbre sobre el que será su camino profesional.

El modelo actual constriñe a los jóvenes a escoger desde el inicio de sus estudios una carrera específica y encasillarse en áreas de conocimiento afines. Esto cercena toda posibilidad de explorar alternativas e intereses, uno de los propósitos intrínsecos de la etapa universitaria. Este fenómeno lleva a miles de jóvenes a la frustración y el desinterés forzándolos a cambios de carrera que terminan alargando sus estudios y duplicando esfuerzos y gastos.

La buena noticia es que existen alternativas. El sistema estadounidense, por ejemplo, bajo un formato de educación general, permite a los jóvenes tomar una variedad de materias los primeros años sin que tengan que definir su carrera. Esto brinda una valiosísima oportunidad para que exploren posibles caminos sin adquirir un compromiso de largo plazo. Otro ejemplo es el formato de educación dual, existente en Alemania, Estados Unidos y otros lugares, que intercala semestres de estudio con semestres de pasantías a tiempo completo en diferentes empresas abriendo la puerta a que los estudiantes experimenten de manera práctica diferentes realidades profesionales.

En Ecuador, necesitamos encontrar formatos educativos más flexibles y sintonizados con los tiempos actuales. Las universidades deben evolucionar para ayudar a los jóvenes a descubrir su verdadera vocación.

Solo quien ama lo que hace puede convertirse en un gran profesional y contribuir al desarrollo de la sociedad.