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Claudia Tobar: Siempre hay señales

Avatar del Claudia Tobar Cordovez

¿Por qué somos tan permisivos con síntomas tan letales?

La serie de Netflix Adolescencia está dando mucho de qué hablar. Padres y educadores la recomiendan como una forma de tomar conciencia sobre la vida que muchos adolescentes llevan, pero que no siempre vemos. Esta producción, muy bien lograda, expone los múltiples peligros a los que hoy están expuestos los jóvenes. Entre las reacciones más comunes que ha provocado están el cuestionamiento del abuso de la tecnología, el impacto de las redes sociales, y las consecuencias de una crianza excesivamente permisiva.

En esta columna quiero hablar de un efecto particular que la serie causó en mí: la urgencia de poner atención real a la salud mental. Cuando un hijo presenta un problema de salud física, es lógico que los padres actuemos de inmediato. Si detectamos síntomas de diabetes, por ejemplo, hacemos todo lo necesario para lograr un diagnóstico y tratamiento. Pero con la salud mental no ocurre lo mismo. Por desconocimiento, miedo o negación, muchas veces los padres restamos importancia a señales claras de alerta. La salud mental es igual de importante que la salud física.

Síntomas como alteraciones del sueño, cambios en la alimentación, agresividad, irritabilidad, aislamiento, abuso de pantallas o falta de comunicación son señales que no deberíamos ignorar.

Es cierto que muchos de estos comportamientos son comunes durante la adolescencia, pero los padres, por intuición, sabemos cuándo algo no está bien. Aun así, muchas veces preferimos no actuar.

En los trágicos casos de suicidio, los familiares suelen decir que “había señales”. En tiroteos escolares, los padres de los responsables también coinciden: “había señales”. En Ecuador, el suicidio es la principal causa de muerte en menores de 10 a 14 años, y la segunda entre jóvenes de 15 a 19 años, solo superada por los accidentes de tránsito (PUCE, 2025).

Hoy te invito a reflexionar: ¿por qué somos tan permisivos con síntomas tan letales? Que no nos pase como en la serie, donde los padres se preguntan “¿por qué no hicimos nada?”. Que no seamos espectadores de tragedias que sí se pueden prevenir.