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Fernando Insua Romero: El mito de las urbanizaciones

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Organizarse y construir comunidad: esa es la clave para edificar cualquier proyecto de ciudad, esté donde esté

Era un segmento de ayuda a los lectores en un periódico local, hace ya 12 años, cuando empezaba el auge de ‘salir de la ciudad’. Recuerdo leer el caso de una señora que pidió ayuda por el consumo de drogas de su hijo y su abuso del alcohol. El chico era adolescente. Ante la natural inquietud y los temores, dejó una perla en aquella carta que mostraba el espíritu que se tenía -y que aún se tiene- sobre las urbanizaciones. Decía: “No me explico, si a mi hijo lo dejaba salir todo el día y la noche, pero solo salía con chicos de la urbanización. Recién nos mudamos”.

Han pasado los años y lo que ahora puede parecer risible, en su momento reflejaba una idea que siempre ha rondado en Guayaquil: salir del barrio y creer que todo lo nuevo será perfecto. Pero, ¿qué pasa cuando el barrio lo persigue a uno? ¿Cuándo el problema se teletransporta y, en algunos casos, se agrava simplemente en una nueva ubicación?

Mudarse no garantiza la probidad de los vecinos. Hoy, en muchos casos cualquiera que puede pagar una casa o alquiler puede vivir al lado, sin importar de dónde provienen sus fondos ni a qué se dedica. Igual se puede ser víctima de un secuestro o robo, como lo era antes; ver operativos cerca, observar que ingrese Fiscalía o tener que protestar por la inseguridad. Samborondón se esfuerza en garantizar seguridad y convivencia, pero Daule sigue en deuda con sus habitantes. Y no se trata de competir entre inundaciones en Guayaquil y las nuevas ciudades o a qué ciudad le va mejor, pues somos una gran casa. A veces resulta que el antiguo vecindario está más tranquilo que la zona apartada donde se esperaba encontrar paz y buenos servicios.

La idea es entender que los barrios y las ciudades los hacen sus habitantes. Sea en urbanización o edificio, es importante vivir en comunidad. Me alegró ver que en muchas urbanizaciones los vecinos se están organizando ante los alquileres o ventas otorgados sin control, exigiendo normas claras, respeto, mejores servicios y protección.

Organizarse y construir comunidad: esa es la clave para edificar cualquier proyecto de ciudad, esté donde esté.