Iñigo Balda: Oportunidades perdidas

Los ecuatorianos debimos haber escuchado propuestas para tener un poco más claro por quién votaremos
El domingo por la noche pudimos presenciar el único debate que van a tener los dos candidatos a la presidencia del Ecuador, el actual mandatario don Daniel Noboa, y doña Luisa González. En un poco menos de dos horas, los ecuatorianos debimos haber escuchado propuestas para tener un poco más claro por quién votaremos el domingo trece de abril. Algunos ya lo tenemos clarísimo, otros anticipaban el debate para aclararse. Pues bien, después de dos horas de intercambios las conclusiones que se sacan son mas bien pocas, y casi ninguna sobre los programas de gobierno de los candidatos.
Lo del domingo fue un circo de improperios y descalificaciones, en lugar de un intercambio de opiniones en cómo gobernar. Esto no sorprende a nadie. Lo que sí sorprende es el bajo nivel de preparación con el que el presidente llegó al mismo. Doña Luisa González lo hizo bastante bien, dentro de sus limitaciones. Estaba claro que había preparado el debate. Tenía todo bien escrito y estudiado y tenía una estrategia clarísima: demostrar que Noboa no es capaz de gestionar, y despejar balones de la conexión de su partido con el crimen organizado y más bien sembrar la duda de que el presidente y su entorno es quien tiene esos nexos. La candidata González solo podía conseguir ese objetivo si el candidato presidente la dejaba, cosa que hizo. La nota que le pondría a González es un siete (7). No es una buena oradora, pero consiguió todos sus objetivos. Lo único que resultó muy triste fue el intentar replicar el “Andrés, no mienta otra vez” con un “No, Noboa no, no mienta”, que lo metía a fuerzas marchadas y siempre leyéndolo mal. La repetición constante de una frase poco melódica y con la que casi siempre se enredaba al decirla hizo que perdiera todo efecto, y más cuando nunca podía demostrar que era mentira.
A Noboa se lo vio espeso, poco preparado, y no supo demostrar la capacidad que tiene ante la difícil tarea; le faltó la naturalidad que le hizo ganar la presidencia. Un Noboa más preparado para el debate podía haber rematado y devastado los argumentos ambiguos y febles de González. Es verdad que la situación del país es difícil y por ende como presidente estaba más preocupado en gobernar que en preparar un debate. Pero cuando tienes las encuestas como están, y sabiendo lo que hay en juego, debió ser asesorado mejor en que debía de estar afilado para este debate.
Cuando la Sra. González le espetaba que no cumplía las promesas de gobierno, ¿por qué no le respondió que la situación del país era un poco distinta a la que uno ve en campaña y tuvo que cambiar los planes sobre la marcha, adaptándose a las necesidades del país, y que si ella tanto sabe de gobernar sabría que siempre está lejos de lo ideal? ¿O por qué no miró a la cámara y dejó claro que sus empresas y las de su familia no tienen nada que ver con el narcotráfico, que han colaborado y van a colaborar siempre con las autoridades, para encontrar y castigar a quienes hayan metido narcóticos en sus cajas de exportación? Noboa debió ser contundente en muchos temas (sobre todo cuando lo intentaron ligar al narcotráfico), algo que González ni podía ni sabía hacer después de ligarse sola a Maduro y a Correa. El debate fue una oportunidad perdida.