Medardo Mora Solórzano: Tontos útiles

En la vida existen ideales, principios, valores, con los que no se puede ni debe transigir
El más notable pensador y científico del siglo XX, Albert Einstein, afirmaba que la estupidez humana es lo que más libremente circula por el mundo.
Los marxistas dialécticos nos enseñaron que en las disputas políticas uno de los factores más rentables es aprovechar a los tontos útiles, es decir, aquellos que creen tener un pensamiento propio luminoso, a quienes se los provoca para que digan o escriban algo sin darse cuenta de que con sus expresiones o actitudes están beneficiando a quienes quieren combatir o están en desacuerdo.
Soy un convencido de que el menos malo de los sistemas de gobierno es la democracia, representativa o participativa, cuya principal aliada es la libertad. Vivir sin libertad es vegetar sin ninguna motivación, sin el goce de nuestras garantías fundamentales, que tanta lucha, sacrificio y vidas, costaron a la humanidad lograrlas, por ello es necesario seguir batallando, sin prisas pero sin pausas, por el imperio de la justicia, la moral, la igualdad ante la ley, vivir en paz con uno mismo y con los demás, dentro de una convivencia civilizada en la que no sean meros enunciados teóricos nuestros derechos y deberes, sino actitudes o conductas observadas por todos los que somos parte de un determinado conglomerado social o un Estado.
En la vida existen ideales, principios, valores, con los que no se puede ni debe transigir. También existen circunstancias que escapa a nuestras posibilidades el poder evitarlas, son realidades con las que debemos convivir sin renunciar a seguir luchando por nuestros valores y convicciones, por no desviarnos de la ruta de vida que hemos escogido y las metas que aspiramos, con lo que son nuestros sueños de una vida más armónica, justa, solidaria. Debemos mantener incólume nuestra dignidad, a la que tanto invocaba Juan Montalvo; convencernos de que nada fortalece o realiza más humanamente que el ser honorables, firmes en nuestros principios, para no ser débiles ante las tentaciones nos va presentando la vida y no ser utilizados por traficantes de la mentira y el robo, con quienes no tenemos ninguna afinidad ni en propósitos ni conceptos de vida.