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Roberto López Moreno | El voto secreto

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No hay derecho al voto. Hay derecho al voto secreto. ¿Estamos?

Invocar la libertad de expresión como fundamento para poder fotografiar el voto es una leguleyada jurídicamente insostenible. Primero, porque no existe un derecho ‘al voto’, así, a secas. Lo que existe es un derecho ‘al voto secreto’.

-Ah, pero es que los derechos son renunciables. Y como el voto es un derecho, puedo renunciar a que el mío sea secreto.

-No, pana. No cuando existe una norma constitucional que lo prohíbe, porque tus derechos terminan donde comienzan los derechos de los demás. Tu derecho a gesticular termina donde comienza mi nariz. Tú tienes derecho a que el recolector de basura recoja los desperdicios de tu hogar. Pero, ¿puedes renunciar a ese derecho sin que los vecinos se vean afectados en los suyos?

¿Por qué no puedes renunciar al secretismo del voto? Porque pones en peligro otro derecho que es el derecho general de elección. Y gracias a las muchas denuncias presentadas en la primera vuelta, sabemos que las ‘vacunas’ del narcocrimen amenazan directamente la vida de la gente:

-Bro, no te olvides de enviarme la foto de tu voto.

-No, ya no se puede, compa. Hay multas y sanciones.

-Mira, las multas las pago. Y de las sanciones me encargo también yo con nuestros jueces. Pero si no me envías la foto, ya sabes ...tenemos vigilada tu casa, a tu mujer, tus hijos, tu suegra, y hasta tu perro y tu gato. Si no me mandas la foto... ‘you know’.

En 1919 el juez de la Corte Suprema Oliver Wendell Holmes dijo en el caso Schenck vs. Estados Unidos, que “la libertad de expresión no protege a un hombre que grita falsamente 'fuego' en un teatro lleno de gente”. El ejercicio de un derecho no protege acciones peligrosas para otras personas, bienes o intereses legalmente protegidos. Y la foto del voto pone en peligro -no solo la vida de los pobres vacunados- sino el derecho a elecciones democráticas del pueblo de Ecuador. ¿Te lo explico con manzanitas? Si en la Constitución tienes en el art. 62 una manzana llamada ‘derecho al voto’, no te la puedes comer sin comerte también la otra manzana del mismo art. 62, llamada ‘voto secreto’. No hay derecho al voto. Hay derecho al voto secreto. ¿Estamos?