Editorial: Estábamos advertidos...
La pesadilla no demoró en llegar: las mafias se asentaron y se consolidaron para delinquir
En temas sensibles para su desarrollo y bienestar, Ecuador recuerda a esos niños que no escuchan consejos de sus profesores ni de sus mayores, y suelen cometer los errores de los que estaban advertidos. Hace pocos años un diplomático de Estados Unidos acreditado en el país advirtió a ciertos líderes de opinión que lo que nos esperaba en materia de seguridad no era nada bueno: que empezarían a aparecer cuerpos colgados de los puentes y que se activarían políticas de terror contra ciertos grupos sociales. La pesadilla no demoró en llegar y de muy mala manera: las mafias se asentaron y se consolidaron para delinquir, y adoptaron lo que parece ser el modelo mexicano del crimen organizado. Los asesinatos y sistemas de extorsión siguen un guion aterrador, y son precisamente las mafias de ese país del norte las que se han convertido en principales clientes de grupos de narcotraficantes criollos.
Ecuador no puede darse el lujo de seguir ignorando las experiencias internacionales en el combate contra el crimen organizado vinculado a mafias. La de Colombia, que está lejos de ser perfecta, logró en 2024 un 5,2 % de reducción de la tasa de homicidios y podría ser una fuente de conocimiento para que las fuerzas de seguridad ecuatorianas sean más eficientes en su lucha contra el crimen.