
Derrumbes en Pomasqui: el suelo sigue cediendo y 15 familias están en riesgo
Autoridades evalúan expropiar viviendas, tras el movimiento de masa en Santa Clara de El Común, norte de Quito
Por cuarta vez en menos de un mes, el suelo volvió a ceder en el barrio Santa Clara del Común, en la parroquia Pomasqui, al norte de Quito. El pasado lunes, un estruendo estremeció las viviendas y obligó a decenas de vecinos a salir alarmados a las calles. Esta vez no fue un sismo, sino que una parte de la ladera colapsó sobre el río Monjas, cubriendo el cauce con tierra, polvo y, sobre todo, sembrando miedo y desconfianza entre quienes residen en esta zona.
La tierra vibra y tiembla las casas en Santa Clara del Común
El nuevo derrumbe reactivó las alarmas de una comunidad que ha visto cómo la tierra se desmorona bajo sus pies. Apenas dos semanas antes, quedó destruida parte de la vivienda de la familia Carrera, que debió ser evacuada de emergencia.
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Entre los más preocupados está Alberto López, vecino del sector El Común, quien ha vivido por décadas junto al río Monjas. Recuerda cuando, hace 60 años, sus aguas eran cristalinas. Hoy, en cambio, la contaminación y la erosión han transformado radicalmente el entorno. “El lunes se sintió un estruendo. Las casas vibraron. Dormimos afuera por miedo. El jueves siguiente, parte de la casa de mi tío se vino abajo. Ahora está en ruinas”, relata.
A escasos metros, su carpintería está al borde del colapso. “Ya no se puede caminar por ahí. Esto se pudo evitar si las autoridades anteriores hubieran hecho algo”.
El temor se extiende a otras familias. Diego Cacuango, quien lleva 27 años en el barrio, observa cómo su terreno se reduce cada temporada de lluvias. La quebrada, antes pacífica, se ha vuelto una amenaza latente. “El río va carcomiendo nuestro terreno. Vivimos con el temor de que la próxima emergencia nos deje sin casa”, expresa con frustración.
La sensación de abandono también la comparte Amelia Pilatuña, vecina desde hace siete años. Durante un lustro ha solicitado junto a su comunidad permisos para construir un enrocamiento que proteja la ribera. Nunca obtuvo respuesta. “Hoy enfrentamos las consecuencias de la inacción del Municipio. Vivimos con miedo e indignación”, afirma.

En el barrio Sucre, al otro lado del río, la situación es similar, con casas que están al filo de la ribera. En un recorrido que hizo EXPRESO constató cómo la tierra sigue desprendiéndose. Los vecinos colocaron cintas para prohibir el paso. Y hay temor de que con el tiempo la erosión afecte un tramo de la avenida Simón Bolívar que está a pocos pasos.
Estudios municipales tardarán ocho meses
Patricia Carrillo, directora de Gestión de Riesgos del Municipio de Quito, explica que la erosión que afecta a Santa Clara del Común es un fenómeno mixto (eólico e hídrico) de origen natural, lo que complica aún más su contención. “Este fenómeno lleva años. En 2023 se levantó información técnica y se notificó a los vecinos sobre la ilegalidad de muchos predios. La mayoría no cuenta con escrituras ni permisos de construcción”, detalla.
Como parte del plan de intervención, siete viviendas están en proceso de evaluación para ser expropiadas; de ellas, cuatro no tienen documentación legal. “A las familias se las indemnizará por el valor del terreno, no por las construcciones. Estos sectores serán declarados zonas no habitables”, dice Carrillo.

La funcionaria advierte que cualquier asentamiento cercano a quebradas con presencia de tierra y agua está inevitablemente expuesto a procesos erosivos. Por ello, junto a la empresa municipal EP Emseguridad se realizan estudios técnicos en seis puntos críticos del sector. Se prevé que los resultados estén listos en diciembre de este año y que las obras de mitigación comiencen en 2026.